domingo, 7 de diciembre de 2008

¡¡¡¡¡¡¡¡Nos mudamos!!!!!!!!!

Como ya estamos hartos que publicamos y el formato no se conserva, entonces nos vamos de aquí. No sabemos aún cómo hacer una lista en nuestra nueva casa, pero ya averiguaremos cómo.

1968: Navidad según las crónicas de Tlatelolco

John Adams, El Niño, Orquesta Sinfónica de Berlín, Kent Nagano, director; Lorraine Hunt Lieberson, Dawn Upshaw, Willard White, Theatre of Voices, London Voices, la Maìtrise de Paris Además de ser el texto sagrado de varias religiones, los Evangelios son la representación literaria de tradiciones milenarias y compartidas por varias culturas. En ellos se encuentran leyendas y relatos que tienen sus bases en otros relatos mucho más antiguos y de origen hoy desconocido. Sin tomar en cuenta las razones, válidas o no, que las distintas iglesias y creencias esgrimen para darle validez a un número cerrado de textos, históricamente hablando, la calificación de "canónicos" de algunos de ellos resulta tan inválida como azarosa respecto a los que no lo son. Dicho de otro modo, los Evangelios apócrifos resultan de igual validez que los canónicos como fuente de estas tradiciones. El punto es que la tradición bíblica no sólo está reflejada en la Biblia, sino en un sinnúmero de textos más, cuya validez religiosa no demerita su calidad literaria. Una manera -hermosa- de poner esto en perspectiva es intentando contar la misma historia con otros textos que, en principio, no tienen nada que ver con la historia relatada. Imaginemos que fueron contados por medio de otros textos, de otros autores, y quizás en otra época. Precisamente esto es lo que sucede con el oratorio navideño de John Adams titulado "El Niño" del cual se pueden escuchar algunos fragmentos aquí. Formando parte de la tradición musical de los oratorios, donde uno de los más grandes exponentes fue sin duda alguna Haendel, el compositor estadounidense John Adams recurre a textos completamente disímbolos para contar la historia del nacimiento de Cristo. Rosario Castellanos, sor Juana Inés de la Cruz, Gabriela Mistral, Rubén Darío, Vicente Huidobro, Hildegard von Bingen, Martín Lutero, así como los evangelios apócrifos conocidos como "El Evangelio de Santiago", "El Evangelio Latino de la Infancia de Cristo", "El Evangelio del pseudo-Mateo" así como algunos autores anónimos ingleses medievales. El resultado es sobrecogedor. Sobre todo cuando, para describir la matanza de los santos inocentes, John Adams le pone música al poema "Memorial de Tlatelolco" de Rosario Castellanos. La inocencia degollada, la juventud aniquilada se identifican en las antípodas del mundo (Tierra Santa y México) y del tiempo (principios de la era cristiana y 1968). En seguida, un texto del libro bíblico de Isaías une definitivamente los dos eventos. El todo se cierra con la esperanzadora llamada de la poesía, en voz de un coro de niños que cantam otra vez, un poema de Rosario Castellanos: "Una palmera". He aquí el texto del poema de Rosario Castellanos:
La oscuridad engendra la violencia y la violencia pide oscuridad para cuajar en crimen. Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche para que nadie viera la mano que empuñaba el arma, sino sólo su efecto de relámpago. Y a esa luz breve y lívida, ¿quién? ¿Quién es el que mata? ¿Quiénes los que agonizan, los que mueren? ¿Los que huyen sin zapatos? ¿Los que van a caer al pozo de una cárcel? ¿Los que se pudren en el hospital? ¿Los que se quedan mudos, para sieñpre, de espanto? ¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie. La plaza amaneció barrida; los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo. Y en la televisión, en la radio, en el cine no hubo ningún cambio de programa, ningún anuncio intercalado ni un minuto de silencio en el banquete. (Pues prosiguió el banquete.) No busques lo que no hay: huellas, cadáveres, que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa: a la Devoradora de Excrementos. No hurgues en los archivos pues nada consta en actas. Ay, la violencia pide oscuridad porque la oscuridad engendra el sueño y podemos dormir soñando que soñamos. Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria. Duele, luego es verdad. Sangra con sangre. Y si la llamo mía traiciono a todos. Recuerdo, recordamos. Esta es nuestra manera de ayudar que amanezca sobre tantas conciencas mancilladas, sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta, sobre el rostro amparado tras la máscara. Recuerdo, recordemos...
El Niño fue estrenado en París, en el teatro del Chatelet el 15 de diciembre de 2000. Los artistas fueron: Lorraine Hunt Lieberson, mezzosoprano Dawn Upshaw, soprano Willard White, barítono The Theatre of Voices Paul Hillier, director artístico Daniel Bubeck (contratenor) Brian Cummings (contratenor) Steven Rickards (contratenor) The London Voices Terry Edwards, director La Maîtrise de Paris Patrick Marco, director La Deutsches Symphonie-Orchester de Berlín Kent Nagano, director

martes, 2 de diciembre de 2008

Napoleón íntimo

Mémoires de Constant 1Mémoires intimes de Napoléon Ier, par Constant, son valet de chambre, Maurice Dernelle (pres; y notas), Paris, Mercure de France, 1967, 2 vol.

Muy cerca de París, a 70 kilómetros al sur, se encuentra Fontainebleau. En esta pequeña ciudad fue construido el castillo que vería la primera manifestación monumental del Renacimiento francésm bajo el reino de Enrique II en el siglo XVI y 300 años después sería el escenario de los momentos más importantes de la historia del primer imperio francés.

El deseo de escribir sobre Napoleón Bonaparte no me vino gratuitamente. Hace algunos meses, la Mouse & Cheese Co., tuvo la oportunidad de visitar el famoso castillo. Además de mostrar las bellezas artísticas propias del siglo XVI, el recuerdo de Napoleón atrae a la mayoría de los visitantes. No es para menos. Fue en este castillo donde Napoleón abdicaría por la primera vez.

Napoleón contaba con los servicios de dos valet de chambre o ayudas de cámara. Uno de ellos, de nombre Roustam, era apodado "el mameluco" debido a su origen georgiano y armenio, que entró al servicio de Napoleón durante la campaña de Egipto. El segundo, Constant, nació en una ciudad hoy en territorio belga. Ambos dejaron memorias. Hablaremos de las del segundo. Constant tiene un lugar privilegiado para observar a Napoleón. Su educación, sin embargo, no le permite ir muy lejos en sus reflexiones o en sus juicios. El Napoleón que Constant ofrece es uno más íntimo, el de la alcoba, el que se baña, come sin respirar y tiene tics nerviosos. Una anécdota graciosa tiene lugar a propósito del baile de máscaras del 25 de febrero de 1810 en la casa del embajador de Italia, Relata Constant:
La mañana, el emperador me llamó y me dijo: "Constant, decidí bailar esta noche en la casa del embajador de Italia, traiga en el transcurso del día diez disfraces completos al departamento que han preparado para mí". Obedecí y en la noche me dirigí con Su Majestad al domicilio del señor Marescalchi. Lo vestí lo mejor que pude como dominó negro, y me esforcé en volverlo irreconocible. Todo iba muy bien, salvo las numerosas observaciones de parte del emperador sobre lo absurdo de su disfraz, sobre la mala imagen que supone un dominó, etc.
Pero cuando intenté cambiarle los zapatos, se rehusó completamente, apesar de todo lo que pude decirle a este respecto. Por ello, fue reconocido desde el momento en que entró al salón. Se presenta muy decidido a un baile de máscaras con las manos por detrás de la espalda, como acostumbra; quiere empezar una intriga, y a la primera pregunta que hace le responden "Su Majestad"...
Domino del carnaval de VeneciaDecepcionado, se vuelve hacia mí bruscamente: "Tiene usted razón Constant, me reconocieron... Póngame botines y otro disfraz" Lo calcé con los botines, lo disfrazé de nuevo, recomendándole dejar los brazos colgando si no quería ser reconocido de inmediato. Su Majestad me prometió seguir al pie de la letra lo que él llamaba mis instrucciones. Pero apenas había entrado con el disfraz nuevo, fue abordado por una dama la que, viéndolo de nuevo con las manos cruzadas por detrás, le dijo: "Mi Señor, ha sido usted reconocido",,, (Mémoires de Constant, t. 1, p. 469)
Y así hasta que se acabó sus diez disfraces. Las memorias de Constant rebozan en elogios hacia Bonaparte. Si nos atenemos sólo a él, Bonaparte fue el más bondadoso de todos los soberanos franceses. Pero más allá de tanto elogio surge un retrato interesante: la actividad frenética que a diario llevaba a cabo, las decisiones rápidas y las maneras, a veces muy burguesas, con las que se relacionaba con los funcionarios a su alrededor. El problema de esta edición está en el editor mismo: Maurice Dernelle se confunde con Constant, al grado que es difícil saber si el que está hablando es el valet de chambre o el autor francés, La lectura es interrumpida constantemente con notas frívolas, que discuten asuntos tan poco importantes si Napoleón se acostó o no con tal o cual mujer, si el número de invitados era mayor o menor, acusando a Constant de inexactitud en las fechas y un largo etcétera. Sin embargo, no deja de disfrutarse el texto. VerdaMémoires de Constant 2dero anecdotario, que descubre una cara incierta de quien fuera el hombre más poderoso del mundo a principio del siglo XIX. Una visión ideal, romántica, pero como muy pocos, realmente muy pocos pudieron tenerla, en lo íntimo. Monsieur le Drôle, como Napoleón llamaba a Constant, fue testigo privilegiado de la gran caída del emperador, ese que arrastró toda Europa a una serie de guerras crueles y largas. ¿Cómo fueron sus últimos días en el trono, durante su última estancia en Fontainebleu? Constant nos los describe grises, tristes, largos y sumidos en la angustia:
... A lo largo de un día lo veía durante varias horas en la más profunda tristeza; luego, un instante después, caminando a grandes pasos en su habitación silbando o tarareando la Mónaco; después, recaía de golpe en una especie de marasmo, al punto de no prestar atención a nada a su alrededor, y a olvidar las órdenes que me había dado. Existe, además, otro detalle en el que yo no podría alargarme demasiado: es el inconcebible efecto que producía en el emperador la simple vista de las cartas que se le remitían desde París; desde que las percibía, su agitación era extrema, podría decirse que convulsiva, sin miedo a ser calificado de exageración. (Mémoires de Constant, t. 2, p. 476)

lunes, 1 de diciembre de 2008

La pesadilla italiana...

Iniciar una estancia de estudios en Europa es difícil por varios motivos: al lado de las dificultades burocráticas exigidas por los servicios migratorios de cada país, se suman los temores personales, las despedidas familiares, las separaciones sentimentales...

Después llegan otras dificultades aparecen cuando se quiere continuar la estancia. La política francesa es, en este sentido, muy estricta y acudir a renovar el dichoso "Tître de séjour" a la temida "Préfecture de police" es una carga de estrés grande, además del tiempo que se le debe invertir: varios días para preparar el expediente pedido por las autoridades y todo un día completo para tramitarlo.

Pero lo que he visto en Italia supera todas mis expectativas. La administración pública y privada carece del profesionalismo que la francesa sí tiene. Pedir el mínimo documento o hacer la pregunta más elemental es motivo de todas las dificultades. Los empleados no están informados o simplemente no quieren resolver las dudas del público.

 

El barrio donde vivo en Florencia: Nóvoli
Para muestra, un botón: mí caso. La universidad que me recibió en Florencia me envió una constancia de inscripción redactada sin el mínimo profesionalismo. Obviamente, en el consulado italiano en París me rechazaron el documento. Un mes después pude resolver este problema y, con mi visa en mano, me dirigí a Florencia para instalarme. Por supuesto el empleado consular no supo decirme qué tenía que hacer llegando a territorio italiano, si tenía que refrendar mi visa ante la "Questura" o ante el servicio migratorio...

Fue completamente por azar que descubrí que tenía que pedir un formulario en el correo italiano. Lo pedí y me encontré con 5 cuadernillos de preguntas fastidiosas, repetitivas e interminables, con instrucciones poco claras y con poco espacio para responderlas. Cuando quise devolver el documento en la ventanilla postal, me anunciaron que debía pagar 30 euros. De esto, por supuesto, no había ningún anuncio. Después, un documento que no había podido llenar, porque no hay ninguna instrucción al respecto, causó exactamente las mismas dudas en el empleado que en mí.

Todo eso para que me dieran cita en la Questura, para recoger mi "Permesso de sioggorno" (el equivalente al "Titre de séjour" en Francia o la forma FM3 en México) el... ¡¡¡¡¡¡¡23 de junio!!!!!!!

Todo esto sin contar con las malas experiencias que ya he tenido en los bancos, en los trenes, en el pago de mi beca, en los cines, en los autobuses, otra vez en los trenes y hasta en las bibliotecas. En fin, la administración italiana está muy lejos de tener el nivel de su vecina Francia, y como extranjero reducido a los mínimos derechos del ser humano, eso pesa.

Le cauchemar italien

Commencer un séjour d’études en Europe est difficile pour plusieurs raisons :à côté des difficultés bureaucratiques exigées par les services de migration en chaque pays ; on doit ajouter les peurs personnels, les adieux familiers, les séparations sentimentales…

Puis, d’autres difficultés arrivent au moment qu’on veut continuer ce séjour. La politique française est, dans ce sens là, très stricte et aller renouveler le fameux « titre de séjour » à la redoutée Préfecture de police est une charge assez stressante. En plus, on doit ajouter le temps pour préparer le dossier demandé et le jour complet écoulé pour le présenter.

Mais ce que j’ai vu en Italie surpasse de loin mes expectatives. L’administration publique et privée manque du professionnalisme dont la française en jouit. Demander le plus petit document o poser le problème le plus simple est le motif pour toutes les difficultés. Les employés ne sont point informés o juste ne veulent pas résoudre les questions du public.

En exemple, mon cas. L’université qui m’a reçu à Florence m’envoya une attestation rédigée sans aucun souci. Évidemment, on me la rejeta au consulat italien à Paris. J’ai pris un mois pour résoudre le problème et, finalement avec le visa en main, j’ai déménagé à Florence. Il va de soit dire que l’employé consulaire n’a pas su me dire la procédure à suivre de mon arrivée en Italie : devais-je m’adresser à la préfecture de police ou au service migratoire pour demander un titre de séjour définitif ?

Le quartier où j'habite à Florence : Novoli
C’était l’hasard qui m’a conduit à l’instance correcte : la poste italienne. J’ai demandé le formulaire pertinent et j’ai trouvé cinq petits cahiers à des questions ennuyantes, répétitives et sans fin, avec des instructions peu claires et des espaces insuffisants pour les répondre. Au moment de consigner le document au guichet postal, on m’annonce le paiement de 30 euros de frais, dont il avait rien marqué sur le formulaire. Puis, un document que j’avais laissé incomplet, à cause de la manque d’instructions, souleva les mêmes questions dans l’employé qu’en moi.

En fin, après avoir en due forme le document requis, j’ai reçu la réponse de la Questura. On m’a donné rendez-vous pour récupérer mon Permesso de soggiorno (l’équivalent au Titre de séjour français ou au formulaire FM3 mexicain) pour le … 23 juin !!!!!!!!!!

Tout cela sans parler de mes mauvaises expériences déjà eues dans les banques, les trains, le versement de ma bourse, les cinémas, les transports en commun, les trains encore une fois et même dans les bibliothèques. Bref, l’administration italienne est loin du niveau de ce de l’administration française et comme étrangère, réduit aux minimum de droits de l’être humain, cela a un poids énorme.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Firrrrrrrrrrrrrenze

La primera vez que escuché a Adam Green (hace dos días), la impresión que me dio fue la siguiente: "me gusta este estilo texano-california rolling-lost Acapulco con un no sé qué de londinense perdido en alguna autopista histórica estadounidense". Al día siguiente, ayer, fui a su concierto en el Club Viper de Florencia, o cerca, (no sé bien, sólo sé que caminé durante más de 30 minutos para llegar). El caso es que me encontré con un artista y su banda que, por un lado, parecían salidos de la euforia de los años setenta y, por el otro, una especie de simpática tetralidad juguetona con el público. No faltaron las escenas en las que Green arremetía contra la base de un micrófono o se lanzaba a los brazos del público para "nadar" a todo lo largo y ancho de la pista. Vestido con un pantalón de mezclilla a media nalga, una chamarra roja de cuero, sin camisa ni camiseta ni playera abajo, y unos maravillosos zapatos plateados en punta, este despeinado artista dominó su espectáculo a pesar de la evidente y enorme cantidad de alcohol que destilaba (literal). Mientras la música sonara, todo parecía ir bien; en varias ocasiones estuvo a punto de perder el equilibrio, pero la culpa era de las pausas, pues parece que este hombre si no canta, no se tiene en pie. Letras irónicas, a veces oscuras. Irreverente, uno de los mejores momentos fue cuando contó que en un solo día había cruzado el Arno varias veces preguntándose implícitamente (y claramente) como hacían los florentinos para no aburrirse. Firrrrrenze, como él la llama, le aplaudió bastante, quizás no tanto, pero garantizado está que nos divertimos. A destacar sus dos coristas, con voces realmente poderosas y dulces, heredades del soul estadounidense; sus músicos, en especial el guitarrista y, sobre todo, muy sobre todo, su interpretación de la canción "Drugs". Les dejo aquí la versión original, pero hay que verlo en vivo y en versión acústica para entender el grado de desfachatez, buen humor y autenticidad de este tipo:

Por cierto, cuando Adam Green formaba parte del grupo The Moldy Peaches participó en la banda sonora de la película Juno.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Woody Allen al pesto

 

vicky-cristina-barcelona-posterAlgo que me resulta difícil explicar sobre los italianos es una especie de esquizofrenia, supongo cultural, que se hace evidente en el vocabulario cotidiano (e incluso es detectable en la prensa). No domino el italiano, pero me he dado cuenta que los préstamos al inglés son numerosos. Por ejemplo, en los museos hay que pasar a través de "il metal ditector" en lugar de "il detettore di metali" o como se diga correctamente en italiano; un administrador profesional se dedica a "il management empresariale", y los amigos se reúnen para "prendere un drink"; en los restaurantes ya no se pide "il dolce", sino "il dessert"; en los museos y teatros, los descuentos por edad se dan a las personas  "under 18 anni" u "over 65 anni". A menudo recuerdo un soldado que conocí en Roma durante mi primer viaje que prefería el inglés al italiano, despreciando por completo y a alta voz toda la historia de su propia lengua.

Todo esto para hablar de cine, pues ayer fui por primera vez al cine y en lugar de encontrarme con un servicio "alla americana", me encontré con varias sorpresitas a la italiana: en primer lugar, el cine contaba con una sala enorme, con una pantalla grande y en el que el programa solo cuenta con una película. Se trataba de la última película de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona, No hay otra opción que verla en italiano. No existen las versiones subtituladas, Lo que es peor (por lo menos para mí): cuando había diálogos en español dejaban el audio original, así que Javier Bardem, Penélope Cruz y compañía tenían dos voces, una en italiano y otra en español.

Pero lo más sorpresivo vino hacia la mitad de la película. Sí, hipotéticos lectores, adivinaron bien: ¡hay intermedio! ¡Sí! ¡INTERMEDIO! ¿Y qué hace la gente durante este lapso de antiquísimo uso? Pues o comenta la película, o se gritan de lado a lado de la sala para saludarse o salen a la tiendita de la recepción para comprar golosinas. No sé si sea la práctica en todos los cines de Italia o sólo en éste, pero aluciné recordando los cines en México, cuando todavía hacían programas de "permanencia voluntaria",

La sala del cine Astra, donde vi la pelîculaSi bien, por un lado, he detectado esta afición de la que hablaba hacia todo lo que venga de los Estados Unidos, por el otro los italianos no están dispuestos a ver una película si no es en su propia lengua (con todas las palabras en inglés que se han introducido en su vocabulario, cómo no) y se muestran muy orgullosos de algunos rasgos característicos (y que han sido muy caricaturizados) de su sociedad; Lo que vi ayer fue solo un ejemplo, pero pienso también en todo el cuidado que le ponen a su comida (hay que usar guantes en el supermercado para escoger las frutas y legumbres) o la inseparable Vespa de casi todo italiano con necesidad de movimiento por la ciudad,

En alguna ocasión platicaba con algún italiano sobre el doblaje en Italia. Él defendía esta práctica diciendo que uno va al cine a ver, no a leer las películas. Y sin embargo, insisto, les encanta meter palabras en inglés en todas sus conversaciones, generando una especia de italianglish. Me pregunto si estarían dispuestos a escuchar las canciones de los artistas gringos o ingleses de moda dobladas al italiano, igual que en el cine escuchan a los actores hablar en italiano.

viernes, 31 de octubre de 2008

La derrota más sublime y la victoria más amarga es la misma: hablar

 

Une femme à Berlin, Journal (20 avril-22 juin 1945), coll. « Témoins », Gallimard, 2006. Hans Magnus Enzenberger (prés.), Françoise Wuilmart (trad.).

Une femme à BerlinMarta Hillers publicó de manera anónima un diario. Lo escribió en medio de una ciudad completamente destruida, a la que había llegado para trabajar: Tras sufrir múltiples violaciones, de perder a varias de sus amistades y de su familia; después de ver el extremo de la crueldad y los límites que puede alcanzar la descomposición de las relaciones sociales, fue capaz de descubrir la humanidad en sus agresores, de entablar un diálogo racional con aquellos que por definición debería odiar y que la odiaban. Ella representaba para ellos y viceversa la incapacidad justificada de la reconciliación.

Ella era berlinesa. Para ellos, ella era alemana, y por lo tanto, nazi. Era mujer y por lo tanto, prostituta. Era el producto de una régimen que había lanzado un poderoso ejército en su contra y que había cometido los mismos excesos en Rusia, Había que vengarse. Estaban disculpados. Eran los vencedores. Lo merecían.

Ellos eran soldados soviéticos. Para ella, primero fueran figuras anónimas, en uniformes militares, que se acercaban a su casa precedidos por la destrucción de los obuses de su artilleria. Figuras que se materializaron en noches horrorosas de violaciones continuas y multitudinarias. Pero ella tenía la fortuna o desfortuna, como ella misma llega a dudarlo, de hablar su lengua.

Y es que ese hecho permitió a Marta Hillers descubrir el aspecto humano de sus violadores, Ella, a diferencia de la gran mayoría de sus compatriotas, tuvo ante sí una realidad complicada. Entender al enemigo es, al mismo tiempo, la derrota más sublime, la victoria más amarga.

Hace poco me enteré que este diario, de una gran calidad literaria (y cuya traducción francesa es un ejemplo de lo que sí se debe hacer en un trabajo de ese tipo), fue adaptada al cine. El video es el corto de la película que fue estrenada en Alemania en octubre de este año bajo el título Anonyma. Eine Frau in Berlin,

miércoles, 29 de octubre de 2008

La belleza a panfletazos

Victor Hugo, Pamphlets pour la sauvegarde du patrimoine. Guerre aux démoliseurs !, Montpellier, L'Archange Minotaure, 58 pp.

Pamphlets pour le patrimoineLa razón por la que me encuentro en Europa es mi tesis doctoral. Me encuentro en un período de mi vida ciertamente muy bello pero también muy difícil, pues escribir una tesis, y además en una lengua tan exigente como el francés supone un esfuerzo muy grande. A ello hay que agregar que mi tema de investigación es "escurridizo", por llamarlo de alguna manera, puesto que tengo de servirme de definiciones bastante oscuras y que a veces parecen vagas.

Esta quejumbrosa introducción se debe a que voy a escribir sobre un libro que leí a raíz de mi investigación y que fue toda una sorpresa para mí, sobre todo por el autor: Vícotr Hugo. En realidad se trata de dos panfletos publicados en 1825 y 1831. A grandes rasgos, Hugo denuncia la destrucción de monumentos y edificios históricos (sobre todo iglesias) a todo lo largo y ancho del territorio francés. No es la primera vez que se hablaba del tema, ya viejo en ese momentom ni tampoco la primera vez que un escritor de esa talla lo había hecho. Destrucciones en masa habían tenido lugar durante la Revolución francesa, pero tampoco éstas fueron las primeras.

Creativo como era, Verne hace una distinción interesante en la propiedad privada. Quizás sintiendo la imposibilidad de parar los abusos afirma: Quels que soient les droits de la propriété, la destruction d'un édifice historique et monumental ne doit pas être permise à ces ignobles spéculateurs que leur intérêt aveugle sur leur honneur ... Il y a deux choses dans un édifice; son usage et sa beauté ; son usage appartient au propriétaire, sa beauté à tout le monde ...

Algo así como: Cualesquiera que sean los derechos de propiedad, la destrucción de un edificio histórico y monumental no debe ser permitida a esos innobles especuladores cuyo interés les ciega sobre su honor ... Hay dos cosas en un edificio: su uso y su belleza; su uso pertenece al propietario, su belleza a todo el mundo.

Ese es el punto que me interesa y me sorprende. Una especie de propuesta de derecho a la belleza, que se encuentre en el campo del derecho público, por lo menos. Esa es la idea al fondo del patrimonio cultural. Lo difícil está en formular el camino por el que se podría llegar a esa conclusión...

viernes, 24 de octubre de 2008

Previsiones a la Verne

Jules Verne, Une Ville idéale. Amiens en l'an 2000, Amiens, Éditions CDJV, Maison de Jules Verne, 1999, 64 pp.; Paris au XXe siècle, Paris, Hachette, 186 pp.

Al norte de Francia, en la región de Picardía, se encuentra la ciudad de Amiens, No es uno de los destinos turísticos más conocidos de Francia. Es una ciudad de talla modesta, clara heredera de una tradición obrera y marcada por los bombardeos de las dos guerras mundiales que casi logran hacerla desaparecerla del mapa.

Es ahí donde tuve, en septiembre pasado, mi primer encuentro con Julio Verne después de más diez años de silencio. Verne murió en Amiens y ahí está enterrado. ¿Por qué escogió Amiens? Eso se lo dejo a los especialistas en literatura francesa pero yo me he formulado una posible respuesta, seguramente errada, pues no soy, ni de lejos, un conocedor de la vida y obra de Verne.

Une ville idéaleTras haber conocido esta ciudad -ya tendré oportunidad de escribir algo sobre ella, sólo espérenme a que revele algunas fotos-, no pude dejar pasar la oportunidad de llevarme en las maletas las dos obras reseñadas al principio, además del clásico Viaje al mundo en 80 dias. Los elegí porque me parecieron formar parte de la obra poco conocida del autor en cuestión.

Empezaré por Une ville idéale. Amiens en l'an 2000. Es una de las últimas obras publicadas en vida de Ju io Verne. En realidad se trata de un discurso pronunciado el 12 de diciembre de 1875 para la inauguración de los cursos de la Academia de Amiens. Relata un sueño: de golpe, Verne se encuentra transportado en el tiempo, en el lejano año 2000 en la ciudad de Amiens. Lo que ve, lo deja atónito: conciertos ejecutados a miles de kilómetros de distancia y presenciados en varias ciudades al mismo tiempo, máquinas que en un cerrar de ojos convierten una vaca en todos los productos bovinos que se puedan imaginar, conejos en bolsas de seda, medios de transporte impulsados por imanes... El discurso es en realidad una crítica a la política de obras públicas de la época, pues una fuente de sus sorpresas en su sueño consiste en ver terminadas todas las obras públicas que permanecen aún sin terminar en la ciudad. Amiens es, para Verne, el prototipo de La ciudad que podría ser en el futuro

Verne había escrito, durante su juventud, una novelita titulada Paris au XXe siècle. Su editor Pierre-Jules Hetzel rehusa publicarla pues le parece una novela muy rebuscada, con demasiados neologismos, y un tema "muy poco alegre". En efecto, el argumento es muy triste y el estilo es bastante más árido que en las otras novelas, pero no deja de ser interesante, muy interesante, diría. En un primer capítulo nos presenta una siutación extraña, sobre todo viniendo de un hombre de letras coParis au XXe sièclemo él: durante una ceremonia situada el 13 de agosto de 1960, la Sociedad General de Crédito Educativo (Société Générale du Crédit instructionnel), entidad formada por los más grandes genios bancarios y encargada de dirigir la política educativa de Francia, entrega los premios a los estudiantes más destacados del año que termina. Todos los premios tienen que ver con ciencias exactas o contables y cuando el único premio dedicado a las bellas artes, letras y filosofía es entregado, el sentimiento general de los asistentes es de vergüenza por ese pobre muchacho cuyos estudios no sirven para nada.

El resto de la historia, nos cuenta los sufrimientos de Michel Dufrénoy, el joven que recibió tal premio, incomprendido por su familia adoptiva, su encuentro con otros artistas "parias" de la sociedad, su visita a la biblioteca abandonada donde trabaja su tío, antiguo alumno de piano de su padre, su enamoramiento y finalmente su tragedia.

Si bien no es una denuncia como en Une Ville idéale, las increíbles descripciones de los avances tecnológicos (sobre todos me sorprenden la descripción del metro y de la música, que retomará en su discurso de Amiens) contrastan con la desesperación de los artistas y la sumisión a la ciencia de la que ha sido objeto el arte. Los músicos componen incomprensibles partituras con títulos como La Tiloriana, gran fantasía sobre la Licuefacción del ácido carbónico, y los poetas se inspiran para dar al mundo las Odas descarbonatadas...

O sea que algo de denuncia sí hay, y un poco de previsión, también.

martes, 21 de octubre de 2008

Sopa de letras

Alain Le Ninèze, Sator. L'énigme du carré magique, Paris, Actes Sud, 2008, 250 pp.
Muchas veces, el problema de los libros son sus portadas. Me explico mejor: a diferencia de los libros que utilizo para estudiar y cuyo aspecto no me interesa tanto, cuando elijo uno para distraerme, su aspecto acapara mi atención y es lo que influye en mi elección. Este fue el caso de Sator. L'énigme du carré magique, de Alain Le Ninèze (éditions Acte Sud, 2008), pues la portada está muy bonita, (es un detalle del cuadro Una lectura de Homero, pintado en 1885 por Sir Lawrence Alma-Tadema).
Novelita policiaca situada en los albores de la cristiandad, Le Ninèze presenta una trama que podria ser interesante y que me recordó muchísimo mis lecturas de Arturo Pérez-Reverte. Sin embargo, la enjundia y la rapidez de los relatos revertianos se transforman aqui en largas reflexiones en forma de cartas. El argumento es el siguiente: Balbus Pisón, senador romano recientemente convertido al cristianismo, es denunciado ante el emperador Nerón y su vida depende de la emperatriz Popea. Esta le pone como condición descifrarle el sentido del cuadrado mágico Sator. Buscando la respuesta, Balbus escribe a su sobrino Lucio Albino, procurador en Judea, para que le ayude a descifrarlo. Poco a poco, el mediocre procurador se involucra en la investigacion y entra en contacto con personas que conocieron a Cristo o que fueron testigos de los hechos más importantes de su Pasión: Nestorio, secretario de Poncio Pilatos durante el juicio de Jesús; los hijos de José de Arimatea; un tal Petronius, supuesto soldado romano que traspasaría el costado de Jesús para comprobar su muerte; el "apóstol favorito", cuyo nombre solo sabemos que no necesariamente seria el de Juan, etc.
Al final del libro Le Ninèze agregó un "capítulo" donde hace referencia a la teoría semiótica de Umberto Eco. Lo justifica con el propio relato, pues el cuadrado mágico debe ser interpretado de diferentes maneras por los protagonistas. Este es un punto que no me convence. El autor se presenta como el transcriptor de un manuscrito que acaba de descubrir, las memorias de Lucio Albino. Pero en estas memorias, Le Ninèze no logra desprenderse de sus personajes. Jamás tuve la sensación de que uno de ellos era el que hablaba. Siempre tuve en mi cabeza a un hombre del siglo XXI hablando: si el lenguaje es sencillo, no es creible, pues en los diálogos solo se hacen referencias historicas tal como un profesor de historia lo haría hoy.
Quizás lo que más me disgustó del libro fue el final (ATENCIÓN, algunos detalles del final los voy a contar aquí. Si quieren leer el libro, sáltense al siguiente párrafo). De enigma, el cuadrado mágico conservó casi todo, porque nuestro héroe, Lucio Albino, no logra llegar a una conclusión contundente. Y la historia se queda como en el aire, sin compromiso por parte del autor (¿será que cree en las interpretaciones cabalísticas del cuadro que él mismo consigna?)
Al parecer, el cuadro mágico en cuestión sí existe y han sido encontradas especímenes en el mundo grecorromano. Hay copias desde Francia hasta Asia menor, pasando por la más célebre, en Pompeya. Lo misterioso del cuadro es el mensaje que aún no ha sido posible descifrar y se han formulado varias teorías al respecto. En cualquier caso, el mensaje se forma a partir de cinco palabras: SATOR (semillas), AREPO (reptar, traicionar), TENET (mantener), OPERA (las obras, el trabajo) y ROTAS (dar vuelta y por extensión, rueda). Así, diferentes mensajes son posibles, como "El sembrador (Dios) transporta las obras (de los hombres)". También se han encontrado interpretaciones alquímicas.
La disposición de las letras también permite pensar que se trataba de un mensaje escondido, pues la palabra TENET (mantener) se encuentra en el centro formando una cruz. Por si esto no fuera poco, el cuadro puede ser leido de derecha a izquierda, de izquierda a derechea, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba y en sentido bustrofedón (la primera línea de izquierda a derecha, la siguiente de derecha a izquierda y así sucesivamente). Por último, las letras del cuadro permiten formar la palabra PATER NOSTER (padre nuestro) y los acrósticos de Petrus (para Pedro, apóstol fundador de la iglesia romana), Tarsus (por Saulo de Tarso, el primer santo "propagandista" del cristianismo), así como referencias a la simbolización de alpha y omega (la primera y la última letra del alfabeto griego y que representan a Jesús como principio y fin del universo)
La imagen es un ejemplar encontrado en Oppède, Francia. Por cierto que, buscando una imagen para ilustrar esta publicación, me divertí bastante al encontrar interpretaciones milenaristas, satánicas, religiosas y hasta políticas (relacionadas con los atentados del 11 de septiembre). Si les interesa, hagan la prueba en el buscador de Google. Solo pídanle que busque SATOR.

sábado, 11 de octubre de 2008

Tilica y flaca es la calaca

No sabemos si alguien ya habia visto este video que nosotros acabamos de descubrir en Youtube. Es una animacion mexicana de 2001, con la intervencion de la ENORME Eugenia Leon cantando La Llorona y un equipo, tambien enorme, de animadores. Bue... un cortometraje muy divertido y con una gran calidad tecnica.

Dice Radinito que se le dedica a Yan Thomas, recientemente fallecido, como despedida à la mexicaine...

miércoles, 8 de octubre de 2008

Une chanson dans la tête.

Alguna vez mi papà ayudò con el montaje de unos quince años. Debio haber sido ya en México y tendrìa yo unos 14 años. Asì que bueno, él se animò por poner un tango. Recuerdo que la tonada era tan bella, que iba a todos los ensayos hasta el dìa de la presentaciòn. La alucinaba y una vez le dije a mi papà que querìa aprender a bailarlo, y asì me inicié con algunos pasos que ahora ya no recuerdo. Se me habìa olvidado lo tanto que me habìa gustado la dichosa pieza de tango, hasta que entré a trabajar a una compañìa de origen uruguayo a principios de 2006, donde le preguntaba a mi ex jefe si me podia afirmar que el tango era argentino, a lo que me respondio: "Mira vos, y sì, el tango, viste, el tango es argentino, pero escuchàme bien, el Tango Tango... el Tango Tango... ese... es del Uruguay". Desde entonces tengo la tonadita de nuevo en la cabeza. Hoy finalmente por azar di con la canciòn, se llama "La Cumparsita", escrita en 1917 por un uruguayo -por cierto- de nombre Gerardo Matos Rodrìguez.Comparto estos dos videos porque fueron los que màs me llamaron la atenciòn. El primero es de una patinadora que se llama Shae lynn Bourne, que se me hace muy expresiva en su performance. Y el sergundo es de un chico que al parecer no sòlo toca el piano, sino que ademàs toca el acordeòn y la guitarra. Me da la impresiòn, por algunos videos que vi de èl vistiendo pijama y completamente despeinado, de que si esta inspirado a media noche, se levanta y se ponte a tocar. http://fr.youtube.com/watch?v=1ZO8V0LQWeY http://fr.youtube.com/watch?v=T4HONz6D-s4 qué opinan??? les han gustado??

martes, 23 de septiembre de 2008

Yan Thomas por Emmanuele Conte

He aquí la nota escrita por Emmanuele Conte, profesor de la Universidad Roma Tre: Yan Thomas murió en París durante la noche del 10 y el 11 de septiembre. Yan Thomas murió en París durante la noche del 10 y el 11 de septiembre. Desde hacía tiempo sufría de problemas de salud, los que aguantaba con compostura, lamentándose algunas veces pues la fatiga le impedía dedicarse a sus estudios como hubiera querido En los últimos años, junto al sufrimiento físico, también las ocupaciones administrativas le habían robado tiempo para concluir los libros que tenía ya en el cajón después de años. De hecho, dirigía un doctorado sobre las Culturas Jurídicas Europeas que reunía en torno a la École des Hautes Études de París instituciones importantes de cuatro países europeos, y se ocupaba de la formación doctoral de jóvenes provenientes de doce naciones diversas, ocupados en una suerte de “grand tour” que en tres años los llevaría a vivir en tres grandes naciones europeas. Como cada año, debía trabajar con sus doctorandos durante una semana de estudios en Roma, y sin embargo, en el último momento debió cancelar su participación para someterse en París a la operación quirúrgica que no logró superar. Sus amigos y sus alumnos, reunidos en Roma, recibieron juntos la terrible noticia: la muerte de Yan Thomas se lleva para siempre a un estudioso de excepcional agudeza, pero también a un amigo y a un maestro insustituible. Yan era un hombre apasionado de sus estudios, es verdad, pero también de las personas –estudiantes o colegas- que trabajaban con él. Esta pasión profundamente humana, esta curiosidad por la inteligencia de los demás le conferían una personalidad magnética, de la cual permanecimos fascinados muchísimos de los que lo conocimos. A su alrededor tenía lugar el milagro de relacionar la historia del derecho con el centro de interés de tantas disciplinas diversas y lejanas entre ellas en la academia. Gracias a sus escritos y a sus seminarios, juristas y teóricos del derecho, filósofos y sociólogos, antropólogos e historiadores descubrían que el derecho y su historia fueron protagonistas de tiempo completo de la civilización occidental. Yan supo romper el aislamiento en el cual la historia del derecho vivió por décadas, supo salir de aquél “hortus conclusus” en el cual discutían, hace medio siglo, los maestros de nuestros maestros. El jardín de Yan nunca estuvo cerrado: fecundado por miles de semillas diversas veía crecer plantas híbridas, pero originales, resistentes y bellas. Nos quedan sus artículos, sus libros que publicó y aquellos que consignó a los editores y que esperamos leer pronto. Nos queda el entusiasmo que comunicó y el coraje de intentar nuevos caminos de la investigación. Pero hemos perdido para siempre su mirada penetrante, sus perfectas expresiones cortantes, su ironía, su pasión. Yan nos hará falta. Nos hará falta irremediablemente. Emmanuele Conte, 15 settembre 2008.

Yan Thomas par Emmanuele Conte

Voici l'article écrit par Emmanuele Conte, profeseur de l'Université Roma Tre, à propos de la disparition de Yan Thomas Yan Thomas è morto a Parigi nella notte fra il 10 e l’11 settembre Yan Thomas è morto a Parigi nella notte fra il 10 e l’11 settembre. Da qualche tempo era afflitto da problemi di salute, dei quali soffriva con compostezza, lamentandosi semmai qualche volta soltanto perché la fatica fisica gli impediva di dedicarsi agli studi come avrebbe voluto. Negli ultimi anni, oltre alla sofferenza fisica, anche un impegno amministrativo gli aveva sottratto tempo per concludere i libri che aveva già nel cassetto da anni. Dirigeva infatti un dottorato sulle Culture giuridiche europee che raccoglieva intorno all’Ecole des Hautes Etudes di Parigi istituzioni importanti di quattro Paesi europei, e si occupava della formazione dottorale di giovani provenienti da ben dodici nazioni diverse, impegnati in una sorta di “grand tour” che in tre anni li porterà a vivere in tre grandi nazioni europee. Come ogni anno, avrebbe dovuto lavorare con i suoi dottorandi durante una settimana di studi a Roma, e soltanto all’ultimo momento aveva dovuto cancellare la sua partecipazione per sottoporsi a Parigi all’operazione chirurgica che non è riuscito a superare. I suoi amici e i suoi allievi, riuniti a Roma, hanno dunque ricevuto insieme la terribile notizia: la morte di Yan Thomas ci toglie per sempre uno studioso di eccezionale acutezza, ma anche un amico e un maestro insostituibile. Yan era un uomo appassionato dei suoi studi, certo, ma anche delle persone – studenti o colleghi – che lavoravano con lui. Questa passione profondamente umana, questa curiosità per l’intelligenza altrui gli conferivano una personalità magnetica, dalla quale sono rimasti affascinati moltissimi di quelli che lo hanno conosciuto. Intorno a lui si verificava così il miracolo di riportare la storia del diritto al centro degli interessi di tante discipline diverse e lontane fra loro nell’accademia. Grazie ai suoi scritti e ai suoi seminari, giuristi e teorici del diritto; filosofi e sociologi; antropologi e storici scoprivano che il diritto e la sua storia sono protagonisti a pieno titolo della civiltà occidentale. Yan ha saputo rompere l’isolamento nel quale la storia del diritto ha vissuto per decenni, ha saputo uscire da quell’”hortus conclusus” di cui discutevano, mezzo secolo fa, i maestri dei nostri maestri. L’orto di Yan non è mai stato chiuso: fecondato da mille semi diversi vedeva crescere piante ibride, ma originali, resistenti, belle. Ci restano i suoi articoli, i libri che ha pubblicato e quelli che aveva consegnato agli editori e che speriamo di leggere presto. Ci resta l’entusiasmo che ci ha comunicato e il coraggio di tentare strade nuove della ricerca. Ma per sempre abbiamo perso il suo sguardo penetrante, le sue espressioni perfettamente tagliate, la sua ironia, la sua passione. Yan ci mancherà. Ci mancherà irrimediabilmente. Emmanuele Conte, 15 settembre 2008

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Yan Thomas segun sus amigos

Continuando con la desaparicion de Yan Thomas, he aqui el articulo publicado en Le Monde por Olivier Cayla, en memoria de nuestro querido profesor (disculpas por los errores ortograficos que me son imposibles de evitar en un teclado italiano al escribir en castellano): Director de estudios en la Ecole des hautes études en sciences sociales, Yan Thomas murio el 11 de septiembre, a la edad de 65 años, de un accidente post quirurgico. Nacido el 9 de febrero de 1943 en Alger, fue primero magistrado, después agregado cultural en la India, antes de convertirse en profesor agregado de Historia del derecho en la Universidad de Ruan, tras haber defendido una tesis de doctorado consagrada a la nocion de causa en el derecho romano. Fue a esta ultima disciplina a la que se consagro. Rapidamente fue reconocido internacionalmente como uno de los especialistas mas sabios del mundo romano. Pero su trabajo fue mas alla de un conocimiento intimo y erudito de una fuente antigua y medival del derecho occidental, incluso si su actividad como investigador, especialmente en la Escuela Francesa de Roma, le permitio descubrir textos capitales del corpus de derecho romano. Tanto en sus obras como en numerosos articulos, que en el seno de sus seminarios de la EHESS, en la que fue elegido profesor en 1989, impresionaba a lectores y oyentes por la profundidad historica, antropologica, filosofica y politica de las interpretaciones que realizaba de tales textos. Grande era su aptitud para ponerlas al servicio de la comprension y del pensamiento juridico contemporaneo y para responder a los cuestionamientos juridicos, pero también a los politicos y morales de hoy en dia. Yan Thomas rehuso tomar posicion sobre los contenidos de la politica normativa, como es caso frecuente entre los juristas (se debe estar a favor o en contra del aborto, la eutanasia, el matrimonio homosexual?, etc.). Su obra se afirma antes que nada, como un método de analisis de textos y de discursos, permitiendo comprender mejor cuales son las formas mentales especificas del razonamiento y del pensamiento juridico. Yan Thomas estaba profundamente convencido que existe una cultura especificamente juridica, una manera propia de actuar del jurista traduciendo la realidad en categorias propias al derecho, o mas exactamente construyendo un mundo juridico compuesto de elementos conceptuales ficticios elaborados por el arte del derecho. En un dialogo constante con otras disciplinas como la antropologia, la sociologia, la filosofia politica y moral, también se asomo a temas tan diversos como la filiacion, la ciudad, la soberania, la dignidad, el deseo, etc. En el seno del Centro de Estudios de Normas Juridicas de la EHESS, el cual fundo y dirigio, este encuentro entre el derecho y el resto de las ciencias sociales se actualizo enormemente. Asi se origino una comunidad siempre en crecimiento de investigadores franceses y extranjeros convencidos de la extrema fecundidad de un proceso intelectual que, en la persona de Yan Thomas, se asociaba al "estilo" eminentemente seductor, en el que el brio y la calidad expresiva, la exigencia intelectual, la pasion entusiasta disputaban su lugar a la modestia, a el hecho de escuchar al otro, al amor por la controversia, a la amabilidad. Fue de por si a la formacion de tal comunidad a la que se vinculo particularmente en los ultimos años, consagrando sus esfuerzos a la creacion y a la direccion de una muy rara formacion doctoral europea en historia, filosofia, antropologia y sociologia del derecho, que permite a los estudiantes originarios de todos los continente, aprender a construir su pensamiento en la confrontacion a intelectuales provenientes de culturas juridicas diferentes.

Yan Thomas par ses amis

En continuant avec la disparition de Yan Thomas, voici le texte écrit par Olivier Cayla, dans Le Monde, à la mémoire de notre cher professeur : Directeur d'études à l'Ecole des hautes études en sciences sociales, Yan Thomas est mort le 11 septembre, à l'âge de 65 ans, d'un accident post-opératoire. Né le 9 février 1943 à Alger, il avait d'abord été magistrat, puis attaché culturel en Inde, avant de devenir professeur agrégé d'histoire du droit à l'Université de Rouen, après avoir soutenu une thèse de doctorat consacrée à la notion de cause en droit romain. C'est à cette dernière discipline qu'il s'est alors consacré. Il avait vité été reconnu internationalement comme l'un des plus savants spécialistes du monde romain. Mais son travail est allé bien au-delà d'une connaissance intime et érudite d'une source antique et médiévale du droit occidental, même si son activité de recherche, notamment à l'Ecole française de Rome, a permis de découvrir des textes majeurs du corpus de droit romain. Aussi bien dans ses ouvrages et ses très nombreux articles qu'au sein de ses séminaires de l'Ecole des hautes études en sciences sociales (EHESS), où il a été élu en 1989, il frappait lecteurs ou auditeurs par la profondeur historique, anthropologique, philosophique et politique des interprétations qu'il dégageait de ces textes. Grande était son aptitude à les mettre au service de la compréhension de la pensée juridique contemporaine et à répondre aux questionnements juridiques, mais aussi politiques et moraux d'aujourd'hui. Yan Thomas s'est refusé à prendre position sur des contenus de politique normative, comme c'est trop souvent le cas chez les juristes (faut-il être pour ou contre l'avortement, l'euthanasie, le mariage homosexuel ?, etc.). Son oeuvre s'affirme avant tout comme une méthode d'analyse des textes et des discours, permettant de mieux comprendre quelles sont les formes mentales spécifiques du raisonnement et de la pensée juridique. Yan Thomas était intimement convaincu qu'il existe une culture spécifiquement juridique, une façon particulière du juriste d'agir sur le monde en le traduisant dans les catégories propres du droit, ou plus exactement en construisant un monde juridique composé d'éléments conceptuels fictionnels élaborés par l'art du droit. Dans un dialogue constant avec d'autres disciplines comme l'anthropologie, la sociologie, la philosophie politique et morale, il a ainsi éclairé des sujets aussi divers que la filiation, la cité, la souveraineté, la dignité, l'aveu, etc. Au sein du Centre d'étude des normes juridiques de l'EHESS, dont il a été le fondateur et le directeur, cette rencontre entre le droit et les autres sciences sociales s'est fortement actualisée. Elle a ainsi donné naissance à une communauté sans cesse croissante de chercheurs français et étrangers convaincus de l'extrême fécondité d'une démarche intellectuelle qui, dans la personne de Yan Thomas, s'associait à un "style" éminemment séduisant, où le brio et la qualité de l'expression, l'exigence intellectuelle, la passion enthousiaste le disputaient à la modestie, à l'écoute d'autrui, à l'amour pour la controverse, à la gentillesse. C'est d'ailleurs à la formation d'une telle communauté qu'il s'est plus particulièrement attaché ces dernières années, en consacrant ses efforts à la création et à la direction d'une très rare formation doctorale européenne en histoire, philosophie, anthropologie et sociologie du droit, qui permet à des étudiants provenant de tous les continents d'apprendre à construire leur pensée dans la confrontation à des intellectuels issus de cultures juridiques différentes.

martes, 16 de septiembre de 2008

Discusiones improbables

Es la cuarta vez que vengo a Roma. Yan Thomas falleció en París víctima de su ya largo mal cardiaco. La noticia nos tomó a todos por sorpresa el jueves 11 por la mañana. Yan Thomas había expirado la noche anterior. De alguna manera lo presentimos desde que llegamos a la universidad Roma Tre. Extrañamente Emanuele Conte no estaba a tiempo en la sala de conferencias. Tampoco estaba ningún otro de los profesores (y más cercanos amigos): Paolo Napoli, Jacques Chiffoleau, Marie-Angèle Heremitte o Reiner Kiesow. Sólo encontramos en el salón a Wim Decock, nuestro colega belga. Algo en nuestro subconsciente nos alertó y media hora después la terrible noticia fue confirmada por Emanuele Conte a quien nunca hubiera imaginado que la voz se le quebraría. Yan Thomas nos dejó. Nadie lo hubiera imaginado. Todos suponíamos que, como en las últimas cuatro operaciones en sólo tres meses, se repondría sorprendentemente rápido y se pondría a trabajar de inmediato. Más o menos esa fue la historia de sus operaciones. La primera reacción, lógica, fue de proponer abreviar el programa de la escuela de verano. Después, reflexionando mejor, todos estuvimos de acuerdo en pensar que el mejor homenaje a Yan Thomas sería el de continuar trabajando, pues su vida fue esa: trabajar. Yan Thomas fue un gran escritor francés. Sus trabajos se conocieron no sólo en Francia, sino en todo el mundo. Su vida era la academia, el trabajo. Era una impresionante fuente de conocimiento y de energía. Incluso, en los momentos más delicados de salud, no podía contenerse y partía rumbo a su oficina, en el boulevard Raspail. Hemos perdido a un hombre sabio, alegre y sobre todo, generoso. Un hombre que, en el esfuerzo, no conocía límites. No exigía de los demás esas vacías frivolidades que el medio académico tanto aprecia y en las que tanto tiempo desperdicia: sencillo, directo, ágil, Yan Thomas era un hombre renacentista. De todo era curioso y todo le interesaba. Uno de sus últimos alumnos, Pierre Thévenin, escribió en memoria suya un texto breve que lo describe muy bien. Este texto se leyó en la ceremonia de su cremación en el cementerio del padre Lachaise, en París, hoy 15 de septiembre de 2008: Esta mañana en Roma, cerca de la basílica de San Pablo, un funcionario del ejército, recientemente llegado desde Taiwán, presenta a un antropólogo escocés un estudio de la personalidad jurídica según el derecho francés. Un filólogo de Turingia escucha la explicación de un bailarín argentino sobre los mecanismos de la persecución husita en la Bohemia bajomedieval. Un soñador francés se esfuerza por convencer a un economista estonio de leer a Kant a través de las glosas boloñesas del derecho bizantino. Esos jóvenes nunca hubieran sostenido tan improbables discusiones sin la obstinación barroca de su maestro Yan Thomas. Éste encontraba gran placer sometiéndolos a todo el repertorio canónico de tortura. Incluso la intensificaba proclamando con la más desconcertante mala fe que tal era su deber como profesor. Pero para orquestar tales sesiones, había empleado todo su esfuerzo en el probablemente más descabellado proyecto de la administración europea. Forzando, con la ayuda de sus colaboradores, a un puñado de instituciones nacionales de investigación a construir un doctorado común, distribuyó raciones de migraña por la mitad de Europa. Quizás esperaba que, al fin, podría exhibir, a su leal saber y entender, esas técnicas jurídicas a las que había dedicado lo mejor de su vida y de su reflexión. Debía soportar tales esfuerzos para que, en Roma, pudieran tener lugar las discusiones de esa mañana. Debía soportarlas para que encontraran cabida las tentativas exigentes de conflagración de erudición y de provocación recíproca de saberes, de países, de lenguas y de tiempos. Yan Thomas sobresalia en abrr atmósferas de pensamiento singulares, proyectando en ellas a sus estudiantes que se resistían. Rodeaba a todo aquél que llamaba querido amigo con una atención tan completa y tan inusual que se le había terminado por llamar, a él, jurista de la filiación, papá Yan. Algunos quizás penaban por disculparle su feroz humor o sus llamados compulsivos a la excelencia. Pero pocos olvidarán su manera única y en el fondo tan generosa de compartir el placer y de inspirar la pasión de los descubrimientos del pensamiento. Su repentina desaparición, en el momento mismo en el que comenzaba la segunda sesión de esos encuentros a los cuales les reconocía tanto valor, deja en nosotros un cruel vacío. Repentinamente, también hace evidente ante nuestros ojos hasta qué punto estaban inspirados por él. Libros, homenajes aparecerán de Buenos Aires a Taipei para rendirle tributo. Lo esencial ahora es que, esta mañana en Roma, continúe trabajando. Los becarios Marie Curie del doctorado europeo son: Stefanie Günthner (Alemania), Sebastián Provvidente (Argentina), Wim Decock (Bélgica), Eliardo Teles (Brasil), Magda Schusterova (República Checa), Rodrigo Míguez (Chile), Hent Kalmo (Estonia), Jussi Saalila (Finlandia), Charles de Froment, Marianne Saracco, Pierre Thevenin (Francia), Silvia Falconieri, Francesca Ferrari, Stefania Gialdroni (Italia), Pablo Avilés Flores (México), Florian Schmidt-Gabain (Suiza), Tzung-Mou Wu (Taiwán).

Des discussions improbables

C’est la quatrième fois que je viens à Rome. Yan Thomas est décédé à Paris, à cause de sa déjà longue maladie cardiaque. Cette mauvaise nouvelle nous à pris par surprise pendant le matin du jeudi dernier, 11 septembre. Yan Thomas était décédé la veille. D’une certaine manière, on en a pressentie le fait dès notre arrivée à l’université Roma Tre. Bizarrement, Emanuele Conte n’étais pas ponctuel dans la salle de conférences. Non plus les autres professeurs (et ses plus proches amis) : Paolo Napoli, Jacques Chiffoleau, Marie-Angèle Hermitte ni Reiner Kiesow. On a juste trouvé Wim Decock, notre collègue belge. Le subconscient nous a alerté y une demie heure plus tard, la terrible nouvelle était confirmée par Emanuele Conte en personne, à qui je n’aurais jamais imaginé écouter d’une voix tremblante. Yan Thomas nous a quitté. Personne n’aurait jamais songé. On a tous supposé que, comme dans les dernières quatre opérations dans le délais de trois mois, il se remettrais rapidement et toute suite il retournais au boulot. À peu près cela était l’histoire de ses convalescences. La première réaction, logique, était de proposer l’abréviation du programme de travail de l’école d’été. Après, mieux réfléchissant, on a tous était d’accord en lui faire un hommage en travaillant, puisque sa vie était cela : le travail. Yan Thomas était un grand écrivain français. Ses travaux on était connus ailleurs la France. Sa vie était l’académie, le travail. Il était une impressionnante source de sagesse et d’énergie. Dans le moments les plus délicats pour sa santé il ne pouvait s’empêcher de partir pour son bureau, dans le boulevard Raspail. On a tous perdu un homme sage, gai et sur tout, généreux. Un homme que, dans l’effort, ne connaissait des limites. Il n’exigeait des autres ces vides frivolités par lesquelles le monde de l’académie raffole et dans lesquelles perd tant de temps : simple, direct, agil, Yan Thomas était un homme de la Renaissance. De tout était curieux et tout l’intéressait. Pour le commémorer, un de ses derniers élèves, Pierre Thévenin, a écrit un texte bref qui le décrit assez bien. Ce texte a été lu pendant la cérémonie de sa crémation au cimetière du Père Lachaise à Paris, le jourd’hui, 15 septembre 2008 : A Rome, près de la basilique San Paolo, un fonctionnaire fraîchement débarqué de l'armée de Taïwan présente ce matin à un anthropologue écossais une étude de la personnalité juridique en droit français. Pour un philologue de Tübingen, un danseur argentin détaille les mécanismes de la persécution du hussisme dans la Bohème du bas Moyen Âge. Un rêveur français s'escrime à convaincre un économiste estonien de lire Kant à travers les gloses bolonaises au droit byzantin. Jamais ces jeunes gens ne seraient tombés dans d'aussi improbables discussions sans l'obstination baroque de leur maître Yan Thomas. Celui-ci trouvait bien son plaisir à les y soumettre à toutes les gammes canoniques de torture. Il le redoublait même en clamant avec la plus consternante mauvaise foi que c'était là son devoir de professeur. Mais il avait aussi pour orchestrer ces séances lancé toutes ses forces dans le projet peut-être le plus fou et le plus compliqué de l'histoire de l'administration européenne. En forçant avec ses collaborateurs une poignée d'institutions nationales de recherche à construire un doctorat commun, il aura distribué une volée de migraines à la moitié de l'Europe. C'est peut-être qu'il entendait enfin plier à son bon vouloir ces techniques juridiques dont il avait passé le plus clair de sa vie à méditer la nature. Il fallait bien consentir ces efforts pour que puissent se tenir à Rome les discussions de ce matin. Il le fallait pour qu'y trouvent un lieu des tentatives si exigeantes de conflagration des éruditions et de provocation réciproque des savoirs, des pays, des langues et des temps. Yan Thomas excellait à ouvrir des atmosphères de pensée singulières, et à y projeter ses étudiants à leur corps défendant. Il entourait chacun de ceux qu'il appelait cher ami d'une attention si entière et si rare qu'on avait fini, lui le juriste de la filiation, par le baptiser papa Yan. Certains peinaient peut-être à lui passer ses humeurs féroces ou ses appels compulsifs à l'excellence. Mais peu oublieront sa façon si unique et au fond si généreuse de partager le plaisir et d'inspirer la passion des trouvailles de pensée. Sa disparition soudaine, au moment même où commençait la seconde cession de ces rencontres auxquelles il accordait tant de prix, laisse pour nous un vide cruel. Elle fait aussi sauter soudainement à nos yeux combien son esprit imprègne encore leur formule. Des livres, des hommages viendront lui faire honneur de Buenos Aires à Taïpei. L'essentiel est qu'il demeure bien ce matin à Rome au travail. Les boursiers Marie Curie du doctorat européen sont : Stefanie Günthner (Allemagne), Sebastián Provvidente (Argentine), Wim Decock (Belgique), Eliardo Teles (Brésil), Rodrigo Míguez (Chili), Hent Kalmo (Estonie), Juss Saalilla (Finlande), Charles de Froment, Marianne Saracco, Pierre Thevenin (France), Silvia Falconieri, Francesca Ferrari, Stefania Gialdroni (Italie), Pablo Avilés Flores (Mexique), Florian Schmidt-Gabain (Suisse), Tzung-Mou Wu (Taiwan), Magda Schusterova (République Tchèque).

viernes, 5 de septiembre de 2008

El cartero llama tres veces, ...y mi abuela concluye

La primera diferencia que sale entre el proceso francés de privatización del correo, y el proceso mexicano de privatización del petróleo, es el anuncio claro de la intención gubernamental por privatizar la empresa. El gobierno francés, a través del presidente de La Poste, anunció un plan, con cronología y todo. Fue el primero en hacerlo para que los sindicatos pudieran expresarse al respecto. No hubo mensajes con doble interpretación, ni desdichos, ni sorpresas, ni partidos "comodín". En segundo lugar, el acuerdo entre los sindicatos. Por lo menos cinco sindicatos están llamando a manifestarse el próximo 23 de septiembre y también, los cinco en bloque, están buscando el apoyo necesario en la Asamblea Nacional. En tercer lugar, aunque no hayan dicho nada al respecto, el gobierno francés tampoco ha deslegitimado el referéndum, lo que en términos políticos implica su acuerdo. El procedimiento está previsto en la Constitución y los cinco sindicatos, con la ayuda de otros organismos (como el mismo periódico Libération), están llamando a realizar el referéndum. En fin, el reconocimiento de la utilidad pública de la empresa. El correo francés, a diferencia del mexicano, cumple con variadísimas funciones, otras que sólo entregar cartas y, siempre comparándolos, goza de mucha mejor salud que el nuestro. Miles de asuntos son tratados vía postal, desde pagos (incluso existen opciones de pago enviando por correo los números de la tarjeta de crédito, NIP incluido) hasta paquetes llegan a tiempo y con toda confidencialidad. En algunas comunidades francesas el correo es la empresa más grande del lugar y el lugar que ocupa en el imaginario popular no es para ignorarse. Un punto en común sí tienen estos dos procesos: la desorganización del partido de izquierda más importante del país (el PS en Francia, el PRD en México) para dar una respuesta clara y oportuna. Embebidos en la sucesión al interior del partido (que dejará François Hollande), su ex esposa y ex candidata presidencial Ségolène Royal, el actual alcalde de París Bertrand Delanoë y otras figuras menos relevantes, están en plena rebatinga de lo que el “hiper presidente” Sarkozy (a quien más de uno diagnosticó Déficit de Atención) les dejó el año electoral pasado.