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lunes, 3 de noviembre de 2008

Woody Allen al pesto

 

vicky-cristina-barcelona-posterAlgo que me resulta difícil explicar sobre los italianos es una especie de esquizofrenia, supongo cultural, que se hace evidente en el vocabulario cotidiano (e incluso es detectable en la prensa). No domino el italiano, pero me he dado cuenta que los préstamos al inglés son numerosos. Por ejemplo, en los museos hay que pasar a través de "il metal ditector" en lugar de "il detettore di metali" o como se diga correctamente en italiano; un administrador profesional se dedica a "il management empresariale", y los amigos se reúnen para "prendere un drink"; en los restaurantes ya no se pide "il dolce", sino "il dessert"; en los museos y teatros, los descuentos por edad se dan a las personas  "under 18 anni" u "over 65 anni". A menudo recuerdo un soldado que conocí en Roma durante mi primer viaje que prefería el inglés al italiano, despreciando por completo y a alta voz toda la historia de su propia lengua.

Todo esto para hablar de cine, pues ayer fui por primera vez al cine y en lugar de encontrarme con un servicio "alla americana", me encontré con varias sorpresitas a la italiana: en primer lugar, el cine contaba con una sala enorme, con una pantalla grande y en el que el programa solo cuenta con una película. Se trataba de la última película de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona, No hay otra opción que verla en italiano. No existen las versiones subtituladas, Lo que es peor (por lo menos para mí): cuando había diálogos en español dejaban el audio original, así que Javier Bardem, Penélope Cruz y compañía tenían dos voces, una en italiano y otra en español.

Pero lo más sorpresivo vino hacia la mitad de la película. Sí, hipotéticos lectores, adivinaron bien: ¡hay intermedio! ¡Sí! ¡INTERMEDIO! ¿Y qué hace la gente durante este lapso de antiquísimo uso? Pues o comenta la película, o se gritan de lado a lado de la sala para saludarse o salen a la tiendita de la recepción para comprar golosinas. No sé si sea la práctica en todos los cines de Italia o sólo en éste, pero aluciné recordando los cines en México, cuando todavía hacían programas de "permanencia voluntaria",

La sala del cine Astra, donde vi la pelîculaSi bien, por un lado, he detectado esta afición de la que hablaba hacia todo lo que venga de los Estados Unidos, por el otro los italianos no están dispuestos a ver una película si no es en su propia lengua (con todas las palabras en inglés que se han introducido en su vocabulario, cómo no) y se muestran muy orgullosos de algunos rasgos característicos (y que han sido muy caricaturizados) de su sociedad; Lo que vi ayer fue solo un ejemplo, pero pienso también en todo el cuidado que le ponen a su comida (hay que usar guantes en el supermercado para escoger las frutas y legumbres) o la inseparable Vespa de casi todo italiano con necesidad de movimiento por la ciudad,

En alguna ocasión platicaba con algún italiano sobre el doblaje en Italia. Él defendía esta práctica diciendo que uno va al cine a ver, no a leer las películas. Y sin embargo, insisto, les encanta meter palabras en inglés en todas sus conversaciones, generando una especia de italianglish. Me pregunto si estarían dispuestos a escuchar las canciones de los artistas gringos o ingleses de moda dobladas al italiano, igual que en el cine escuchan a los actores hablar en italiano.

sábado, 11 de octubre de 2008

Tilica y flaca es la calaca

No sabemos si alguien ya habia visto este video que nosotros acabamos de descubrir en Youtube. Es una animacion mexicana de 2001, con la intervencion de la ENORME Eugenia Leon cantando La Llorona y un equipo, tambien enorme, de animadores. Bue... un cortometraje muy divertido y con una gran calidad tecnica.

Dice Radinito que se le dedica a Yan Thomas, recientemente fallecido, como despedida à la mexicaine...

martes, 2 de septiembre de 2008

Back soon

Skrapp út (Back soon), Islandia, 2008, Sólveig Anspach y Julien Cottereau (dirs.), Sólveig Anspach y Jean-Luc Gaget (guión), con Didda Jónsdóttir, Julien Cottereau, Joy Doyle, Ólafía Hrönn Jónsdóttir, Jörundur Ragnarsson, Ingvar Eggert Sigurðsson; producción de Ex Nihilo. Back soon es una de las películas más divertidas que he visto. Y de las más extrañas. Para empezar, es una película islandesa, siempre raras, y lo que aumenta su rareza es que es de humor. Cualquiera se imaginaría, al escuchar el nombre de Islandia, a una Björk en sus vestidos extravagantes o a un Sígur Ros con sus canciones hiper melancólicas, como pocas. Nada de eso aquí. La combinación de los personajes es más que explosiva: una poetisa-dealer de churritos que ella misma lía casi como cubana, sus dos hijos (de diferentes padres), la mitad de Reikiavik adicta a los productos de la poetisa-dealer, una irlandesa que recibió la misión divina de salvar a alguien, el típico estudiante francés en trabajo de campo (en este caso, un estudiante de literatura escandinava, que bien puede haber salido de la EHESS...), el jefe del "cártel" de Reikiavik y un ganso que no tiene ningún problema con alimentarse de... ¡teléfonos celulares! Uno de los puntos fuertes es la sencillez de los personajes, perfectamente creíbles y los detalles sobre los viajes que algunos de ellos se dan bajo la influencia de los churritos (guitarras que salen de la nada, princesas que llegan al rescate de un ser perdido, óperas improvisadas en medio de un fiestón) Muy, pero muy recomendable, y que nos permite echar un vistazo a un aspecto desconocido de aquellas latitudes: el humor islandés (¡!). Por cierto, antes de olvidarlo: visiten el sitio oficial y disfruten de la música, una de las mejores bandas sonoras de mi lista de películas.

La imagen la conseguí en el MySpace de la peli. El video lo bajé del sitio oficial.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Pájaros cucú y Brasil

Hace poco vi estos dos videos en algunos otros blogs y me encantaron. Es la obra del ruso-estadounidense Alex Budovsky. Les recomiendo también que vayan a su página personal www.figlimigliproductions.com, donde encontrarán diferentes creaciones de este artista. El primer video se titula "Last Time in Clerkenwell" y es la secuela de otro video titulado "Bathtime in Clerkenwell". "Bathtime..." relata la Gran Revolución de Cucús Británicos en Londres y "Last Time..." es la historia del Imperio de Cucús tras haber obligado a la gente a mudarse al interior de los relojes de cucú.

El segundo video es una maravillosa animación inspirada en la famosa canción brasileña "Brasil".

jueves, 17 de enero de 2008

El que con niños se acuesta... mojado amanece

Gone baby, gone, dir. Ben Affleck, con Casey Affleck (Patrick Kenzie), Michelle Monaghan (Angie Gennaro), Morgan Freeman (Jack Doyle), Ed Harris (Remy Broussard), John Aston (Nick) y Amy Madigan (Beatrice). Walt Disney Studios, EUA, duración: 1h. 55 min. Basada en la novela de Dennis Lehane, Gone baby, gone. La historia Una pareja que se dedica a localizar personas con deudas es contratada por los tíos de una niña desaparecida. Muy pronto se sumergen en una red de tráfico de drogas, pederastia y corrupción. A lo largo de su investigación deben colaborar con un grupo de policías dispuestos a usar su cargo para llevar a cabo su propia cruzada contra los violadores de menores y aplicar justicia por propia mano. Una película cruda, larga, con una tonalidad oscura y buenas actuaciones. La historia retoma algunos de los fantasmas de la sociedad estadounidense. El por todos sabido dicho que la "sociedad estadounidense es ultra conservadora" es retomado por Casey Affleck no sólo de parte de "los malos" de la película, sino también del lado de los héroes. La investigación realizada por los detectives privados Patrick Kenzie (Casey Affleck) y Michelle Monaghan (Angie Gennaro) los obliga no sólo a tomar partido a favor de la justicia, sino también de la ley. Varias veces se repite esta situación ambigua: o bien cumplir la ley y causar un mal a un inocente, o bien violar la ley y remediar alguna situación personal. La concepción personal de la justicia se enfrenta con la aceptación de la ley. Al final, más allá de la reflexión sobre la hipocresía que envuelve el uso de drogas y armas, la corrupción de la policía, la siembra de pruebas o incluso los ideales ultraconservadores (pena de muerte, justicia por propia mano), la película deja una interesante reflexión sobre la correcta o debida aplicación de la ley y sus consecuencias. La propuesta de Affleck (o lo que creemos que es su propuesta) Es un principio de derecho que a todo delito debe corresponder una pena. De alguna manera puede decirse que la base de la historia es la aplicación de la ley y de la pena prevista en ella. Pero Affleck reflexiona también sobre las consecuencias de un acto justo, pues los delitos y los crímenes no serían, desde su punto de vista, los únicos actos que engendrarían una responsabilidad, ya sea jurídica, ya sea ética, o ya sea de otro tipo. En este sentido, al lado de las consecuencias deseadas e indeseadas, actuar bien también engendra responsabilidades por las que se deben responder. Quizás podemos distiguir dos momentos de una discusión que podrían haber entablado por un lado, el personaje de Casey Affleck, y por el otro, los personajes de su novia y los policías: la justicia de una ley y la justicia de su aplicación. El personaje de Affleck no discute la unidad de ambos momentos, asunto al que sí entran los personajes de su novia y de los policías. De esa manera, si bien los policías no aclaran si la ley que deben cumplir es justa o injusta, sí reconocen que su aplicación es injusta, lo que se aplica para el personaje de Angie Gennaro. Esta interpretación los lleva a cometer actos que según ellos son justos, pues obtienen justicia a secas, lo que la aplicación de la ley es incapaz de obtener. En cambio, el personaje de C. Affleck no discute sobre la justicia de la aplicación de la ley. Para él, la unidad entre la ley y su aplicación es clara, y no solo se impone como justa, sino como un deber. Es decir, la justicia radica en el cumplimiento del deber. Estamos acostumbrados a pensar en términos de la responsabilidad de los actos ilícitos. Pero en este caso se trata de reflexionar también sobre la responsabilidad de los actos lícitos. Asumir las consecuencias de un acto ilícito está marcado en la ley. A cada delito le corresponde una pena. Pero ¿qué pasa si cumplimos con la ley? ¿Qué tipo de responsabilidad se genera? y, sí la hay, ¿cómo asumir esas consecuencias que pueden ser tan difíciles como las de una pena por un acto ilícito? Ahí radica, entre otras cosas, la falacia de aquellas que personas que queriendo obrar bien, no asumen la responsabilidad de su acto, escondiendo una interpretación abusiva de la ley o, una venganza personal. Coincidencias Hay por lo menos dos coincidencias que llaman la atención y que ponen en evidencia la actualidad del tema de la película y, al mismo tiempo, lo añejo ya. La primera de ellas es el parecido de la película de los hermanos Affleck con la película de Cleant Eastwood, Río místico (Mystic River). Quizás esto se deba a que ambas películas están basadas en dos novelas del mismo autor, Dennis Lehane: Mystic River (2001) y Gone, baby, gone (1998). La segunda, más dramática, es el parecido con el caso de la vida real de la pequeñita Madeleine McCann, secuestrada en Portugal y cuya una de las tesis de investigación de los servicios policiacos portugueses apunta hacia los mismos padres. Esta última coincidencia obligó a posponer el estreno de la película en el Reino Unido hasta el 18 de abril de 2008 (Illimité. Le Magazine des cinémas UGC, décembre 2007, n° 162, p. 34)

El cine es infinito

Una de las maravillas de vivir en Paris es la oferta cinematográfica. La cantidad de salas de cine es impresionante. Por supuesto, existen desde cadenas grandes como la UGC, MK2, Pathé o Gaumont, hasta salas privadas con muchos años ya (L’Arlequin, Le Cinéma des cinéastes o Le 13), pasando por los videoclubes gratuitos (Le Cinéma de la Maison de l’Argentine, Le Projecteur de l’Inégalité, etc.). Pues resulta que la Mouse & Cheese, Co., compró una credencial llamada UGC/MK2 Duo Illimité. Es un artilugio por el cual, mediando tan solo 35€ mensuales, dos personas (la que aparece en la fotografía de la credencial y un invitado) pueden entrar a todas las películas que desee en un día, una semana o un mes. Lo cual es simplemente de locos. Así, hemos tenido la oportunidad de ver una película diario, distinta, de por lo menos una decena de países. Nos dijimos que había que escribir algo al respecto y hemos decidido que cada semana (o cada que podamos, o cada que queramos) elegiremos una de entre ellas y la presentaremos en el blog. Sólo para darles un quemón, desde que compramos la dichosa tarjeta (hace un mes) hemos visto las siguientes películas: Filatures (Hong-Kong), It’s a free world (Inglaterra), Elizabeth, l’Âge d’Or (gringa), XXY (Argentina-Uruguay), Actrices (Francia), De l’autre côté (Turquía-Alemania), La graine et le mulet (Francia), Ce que mes yeux ont vu, le mystère Watteau (Francia), L’année où mes parents sont partis en vacances (Brasil), My blueberry nights (EUA), À la croissée des mondes : la boussole d’or (EUA), Il était une fois (EUA), L’amour au temps du choléra (EUA), Dancing Queens (Australia), Garage (Irlanda), Into the wild (EUA), Je suis un cyborg (Corea del Sur), Journal d’une jeune nord-coréenne (Corea del Norte), Luz silenciosa (México), Paranoid Park (EUA), más las que se nos hayan olvidado por lo pronto... De entre todas esas, hemos elegido reseñar en primer lugar, Gone baby gone, que encontrarán, invisibles y probablemente inexistentes lectores, en la nota siguiente.

sábado, 5 de enero de 2008

No sólo de arroz vive el hombre III/III

Journal d'une jeune nord-coréenne. 2006, duración 1h 34mn, director : Jang In-Ak, con Jin-hee Ji, Yum Jung-ah , Mi-hyang Pak, Jin-mi Kim, Hak-cheol Kim Última parada de nuestro viaje por lejano y extraño oriente, pocas noticias llegan desde las lejanas tierras de Pyongyang. Salvo las que tienen que ver con posibles agresiones militares en la península, o la posibilidad de una catástrofe alimentaria, sólo recientemente, por lo menos aquí en Francia, una publicación hecha a partir de dibujos animados (una BD, en francés) había permitido echar un vistazo a la vida cotidiana de los habitantes de aquella nación. El resto de las noticias se reduce a anécdotas filtradas lentamente, sin autor y sin fecha, así como a relatos terribles relacionados con la megalomanía del líder comunista. Estas son algunas de las razones por las que esta película es considerada entre los especialistas y los cinéfilos uno de los eventos más importantes del año 2007 que recièn termina. Diario de una joven norcoreana es una rarísima pieza cinematográfica debido a su origen. Salida del desconocido pero, al parecer, no tan pequeño Festival Internacional de cine de Pyonyang, deja entrever, atisbar, adivinar o cualquier otro verbo parecido, la vida de una familia modelo norcoreana. Vayamos por partes. La historia es muy sencilla: se trata de la vida de una joven estudiante, Su-ryeon (Mi-hyang Pak), hija mayor de un matrimonio compuesto por el investigador científico San-myeong (Hak-cheol Kim) y la bibliotecaria Jeong Ran (Yeong-suk Kim). Junto con ellos, vive la hermana menor Su-ok (Jin-mi Kim), brillante futbolista en su escuela, y la abuela paterna. De hecho, en la casa que ocupan a las afueras de una gran ciudad, quizás Pyonyang, el padre de familia sólo va raramente, debiendo permanecer largas temporadas en la fábrica en la que su proyecto de investigación será aplicado. Por su parte, la madre, además de desempeñarse como bibliotecaria, limpiar la casa, cocinar, ocuparse de su suegra y de sus hijas, en las noches hace traducciones de libros que su esposo necesita en la investigación. La abuela se ocupa permanentemente de sus nietas, de cocinar golosinas y de dar consejos. La (insoportable) hija menor está obsesionada por el fútbol y por el próximo regreso de su padre. Finalmente, la hija mayor, protagonista de la historia, está en un momento crítico de su carrera académica, pues antes de terminar ese año de estudios debe decidir cuál profesión seguir. La tensión de la historia se establece entre la hija mayor y el padre científico ausente de su casa después de ya algunos años. Ella no puede soportar más la ausencia de su padre, y su desesperación se manifiesta en una aparentemente incomprensible rebeldía. No sólo uno de sus tíos se encarga de la parte afectiva que normalmente corresponden al padre, sino que en la escuela, otros compañeros se encuentran orgullosos de los logros de sus padres científicos y, por supuesto, presentes en sus casas al lado de sus familias. La situación se vuelve más "dramática" cuando la madre cae enferma y el padre se niega a visitarla antes de terminar con su trabajo.
Obviamente, la historia es un relato propagandístco de más de una hora. Los elogios al régimen comunista norcoreano son el argumento de la película. Al contrario de nuestras sociedades, el sacrificio del padre y de la familia siempre serán pocos para lograr el progreso del pueblo norcoreano. Desde que empieza la película (sin anuncios publicitarios al principio) somos transportados a una escenografía de hace treinta años, con colores pastel que producen un efecto extraño, como si todo estuviera hecho de plástico. Las situaciones son justificadas de la manera más simple posible. Fuera de su nacionalidad, esta película no tiene mucho que ofrecer. Una escena llamó poderosamente la atención. Cuando la joven protagonista busca a su padre para llevarlo al hospital donde está internada su madre, ésta lo encuentra trabajando en medio de los obreros. Más tarde, le dirá a su hermana menor que el trabajo de su padre es decepcionante, pues no es lo que piensa. Y pensar que el pensamiento de clase no es propio a los regímenes comunistas... Al parecer este es el primer filme norcoreano distribuido en algún país occidental. Hemos visitado algunas páginas de internet y no se encuentra gran información sobre ella. Sólo sabemos gracias a la Wikipedia que en Corea del Norte, pequeño país de 24 millones de habitantes, vendió más de ¡¡¡ocho millones de entradas!!!, es decir, ¡¡¡1 de cada 3 norcoreanos la han visto!!! ¡¡¡!!! (más los dos coreanos que a nuestra derecha, lloraban, no sabemos si de emoción o de horror.) El gran líder Kim-Jong Il tuvo, ¡qué alegría!, la gentileza de dar algunos consejos para la realización de esta película, lo que seguramente significó el éxito arrollador en las 500 pantallas existentes en todo aquel país. ¡¡¡Puf!!! ¡¡¡Un monumento a la moral revolucionaria!!!! Todas las fotografías las hemos bajado, sin permiso del gran líder, de diversos portales de internet.

domingo, 30 de diciembre de 2007

No sólo de arroz vive el hombre I/III

Je suis un cyborg [Sai bo gu ji man gwen chan a] de Chan-wook Park, con Soo-jung Lim y Ji-hoon Jung. Wild Side Films. Corea del Sur, 2006.
Iniciemos, hipotéticos lectores, un viaje por el Extremo Oriente. Visitaremos China y las dos Coreas, todas desde París, y el inicio del viaje tiene lugar en Corea del Sur. Hace algunas semanas, la Mouse & Cheese, Co., asistió a la proyección de la nueva entrega del director de cine Chan-wook Park, que podríamos titular en español Soy un androide [Je suis un cyborg]. Debemos confesar que, como buenos principiantes del cine, es nuestra primera experiencia con Park, aunque sabemos que ya tiene una carrera bastante respetable como se lee aquí o aquí. La historia es alucinante, onírica, divertidísima y con fuertes rasgos violentos. Young-goon Cha, ingresa a un manicomio, negándose a comer pues ha descubierto que es un androide. Inmediatamente llama la atención de otro de los pacientes, el cleptómano Il-soon Park, quien, según su humor esconde su cara detrás de máscaras de papel que él mismo fabrica. Young-goon comienza a resentir los estragos de la ausencia de comida robótica en el menú del sanatorio. Il-soon, el único en lograr entender la situación, encuentra el artilugio perfecto para lograr convertir la comida normal en comida de androide y así lograr salvarle la vida a Young-goon. Toda la trama se basa en la no tan sencilla premisa de dos pacientes mentales que asumen el papel que su propia locura les impone. La ironía de la historia radica en que ninguno de los médicos o de las enfermeras, con todos sus diplomas y conocimientos, logran encontrar la manera para hacer comer a la androide Young-goon. Son los mismos pacientes los que la encuentran. Así, en una escena en el fondo violenta, Il-soon amaga con abrir la espalda de su compañera para instalarle el dispositivo que la salvaría de morir de hambre o, mejor dicho, de batería agotada. En su delirio, Young-goon sueña con escapar del hospital asesinando a todos los doctores y enfermeras a balazos. Como buen androide de lejano oriente, su cuerpo guarda poderosísimas armas que ella aprovecharía para deshacerse de sus enemigos que no le permiten llegar hasta su abuela para devolverle su dentadura, único medio con el que cuenta para comunicarse con los demás aparatos que la rodean (bombillas, despachadoras de dulces, etc.). Por cierto, que la familia de Young-goon ya contaba con androides. La abuela había perdido todos sus dientes al alimentarse de sintonizadores de radio. Por ello la preocupación de nuestra heroína por la dentadura ancestral. Los colores pastel dominan la escenografía. Los diálogos son una muestra de genialidad. Y el carácter onírico no solo se muestra en la ambientación, sino en todos los personajes, incluida la madre de Young-goon (Yong-nyeo Lee), esquizofrénica cocinera, o la doctora que se ocupa del tratamiento de la joven, que más bien parece salida de un grupo de superación personal. Je suis un cyborg es una comedia inteligente, que encierra varias críticas: a la violencia gratuita, a los métodos decimonónicos de curación (durante la película asistimos a una sesión de electrochoques); pero sobre todo, es una muestra genial del humor coreano o por lo menos de Park, hasta entonces desconocido por nosotros. Por último, queremos destacar otro de los personajes. Una de las pacientes, obesa comedora empedernida obsesionada por la tersura de su piel, cual Dorothy en el Mago de Oz, frota sus calcetines nada más y nada menos que para... volar.