domingo, 7 de diciembre de 2008
¡¡¡¡¡¡¡¡Nos mudamos!!!!!!!!!
lunes, 1 de diciembre de 2008
La pesadilla italiana...
Iniciar una estancia de estudios en Europa es difícil por varios motivos: al lado de las dificultades burocráticas exigidas por los servicios migratorios de cada país, se suman los temores personales, las despedidas familiares, las separaciones sentimentales...
Después llegan otras dificultades aparecen cuando se quiere continuar la estancia. La política francesa es, en este sentido, muy estricta y acudir a renovar el dichoso "Tître de séjour" a la temida "Préfecture de police" es una carga de estrés grande, además del tiempo que se le debe invertir: varios días para preparar el expediente pedido por las autoridades y todo un día completo para tramitarlo.
Pero lo que he visto en Italia supera todas mis expectativas. La administración pública y privada carece del profesionalismo que la francesa sí tiene. Pedir el mínimo documento o hacer la pregunta más elemental es motivo de todas las dificultades. Los empleados no están informados o simplemente no quieren resolver las dudas del público.
Para muestra, un botón: mí caso. La universidad que me recibió en Florencia me envió una constancia de inscripción redactada sin el mínimo profesionalismo. Obviamente, en el consulado italiano en París me rechazaron el documento. Un mes después pude resolver este problema y, con mi visa en mano, me dirigí a Florencia para instalarme. Por supuesto el empleado consular no supo decirme qué tenía que hacer llegando a territorio italiano, si tenía que refrendar mi visa ante la "Questura" o ante el servicio migratorio...
Fue completamente por azar que descubrí que tenía que pedir un formulario en el correo italiano. Lo pedí y me encontré con 5 cuadernillos de preguntas fastidiosas, repetitivas e interminables, con instrucciones poco claras y con poco espacio para responderlas. Cuando quise devolver el documento en la ventanilla postal, me anunciaron que debía pagar 30 euros. De esto, por supuesto, no había ningún anuncio. Después, un documento que no había podido llenar, porque no hay ninguna instrucción al respecto, causó exactamente las mismas dudas en el empleado que en mí.
Todo eso para que me dieran cita en la Questura, para recoger mi "Permesso de sioggorno" (el equivalente al "Titre de séjour" en Francia o la forma FM3 en México) el... ¡¡¡¡¡¡¡23 de junio!!!!!!!
Todo esto sin contar con las malas experiencias que ya he tenido en los bancos, en los trenes, en el pago de mi beca, en los cines, en los autobuses, otra vez en los trenes y hasta en las bibliotecas. En fin, la administración italiana está muy lejos de tener el nivel de su vecina Francia, y como extranjero reducido a los mínimos derechos del ser humano, eso pesa.
Le cauchemar italien
Commencer un séjour d’études en Europe est difficile pour plusieurs raisons :à côté des difficultés bureaucratiques exigées par les services de migration en chaque pays ; on doit ajouter les peurs personnels, les adieux familiers, les séparations sentimentales…
Puis, d’autres difficultés arrivent au moment qu’on veut continuer ce séjour. La politique française est, dans ce sens là, très stricte et aller renouveler le fameux « titre de séjour » à la redoutée Préfecture de police est une charge assez stressante. En plus, on doit ajouter le temps pour préparer le dossier demandé et le jour complet écoulé pour le présenter.
Mais ce que j’ai vu en Italie surpasse de loin mes expectatives. L’administration publique et privée manque du professionnalisme dont la française en jouit. Demander le plus petit document o poser le problème le plus simple est le motif pour toutes les difficultés. Les employés ne sont point informés o juste ne veulent pas résoudre les questions du public.
En exemple, mon cas. L’université qui m’a reçu à Florence m’envoya une attestation rédigée sans aucun souci. Évidemment, on me la rejeta au consulat italien à Paris. J’ai pris un mois pour résoudre le problème et, finalement avec le visa en main, j’ai déménagé à Florence. Il va de soit dire que l’employé consulaire n’a pas su me dire la procédure à suivre de mon arrivée en Italie : devais-je m’adresser à la préfecture de police ou au service migratoire pour demander un titre de séjour définitif ?
C’était l’hasard qui m’a conduit à l’instance correcte : la poste italienne. J’ai demandé le formulaire pertinent et j’ai trouvé cinq petits cahiers à des questions ennuyantes, répétitives et sans fin, avec des instructions peu claires et des espaces insuffisants pour les répondre. Au moment de consigner le document au guichet postal, on m’annonce le paiement de 30 euros de frais, dont il avait rien marqué sur le formulaire. Puis, un document que j’avais laissé incomplet, à cause de la manque d’instructions, souleva les mêmes questions dans l’employé qu’en moi.
En fin, après avoir en due forme le document requis, j’ai reçu la réponse de la Questura. On m’a donné rendez-vous pour récupérer mon Permesso de soggiorno (l’équivalent au Titre de séjour français ou au formulaire FM3 mexicain) pour le … 23 juin !!!!!!!!!!
Tout cela sans parler de mes mauvaises expériences déjà eues dans les banques, les trains, le versement de ma bourse, les cinémas, les transports en commun, les trains encore une fois et même dans les bibliothèques. Bref, l’administration italienne est loin du niveau de ce de l’administration française et comme étrangère, réduit aux minimum de droits de l’être humain, cela a un poids énorme.lunes, 3 de noviembre de 2008
Woody Allen al pesto
Algo que me resulta difícil explicar sobre los italianos es una especie de esquizofrenia, supongo cultural, que se hace evidente en el vocabulario cotidiano (e incluso es detectable en la prensa). No domino el italiano, pero me he dado cuenta que los préstamos al inglés son numerosos. Por ejemplo, en los museos hay que pasar a través de "il metal ditector" en lugar de "il detettore di metali" o como se diga correctamente en italiano; un administrador profesional se dedica a "il management empresariale", y los amigos se reúnen para "prendere un drink"; en los restaurantes ya no se pide "il dolce", sino "il dessert"; en los museos y teatros, los descuentos por edad se dan a las personas "under 18 anni" u "over 65 anni". A menudo recuerdo un soldado que conocí en Roma durante mi primer viaje que prefería el inglés al italiano, despreciando por completo y a alta voz toda la historia de su propia lengua.
Todo esto para hablar de cine, pues ayer fui por primera vez al cine y en lugar de encontrarme con un servicio "alla americana", me encontré con varias sorpresitas a la italiana: en primer lugar, el cine contaba con una sala enorme, con una pantalla grande y en el que el programa solo cuenta con una película. Se trataba de la última película de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona, No hay otra opción que verla en italiano. No existen las versiones subtituladas, Lo que es peor (por lo menos para mí): cuando había diálogos en español dejaban el audio original, así que Javier Bardem, Penélope Cruz y compañía tenían dos voces, una en italiano y otra en español.
Pero lo más sorpresivo vino hacia la mitad de la película. Sí, hipotéticos lectores, adivinaron bien: ¡hay intermedio! ¡Sí! ¡INTERMEDIO! ¿Y qué hace la gente durante este lapso de antiquísimo uso? Pues o comenta la película, o se gritan de lado a lado de la sala para saludarse o salen a la tiendita de la recepción para comprar golosinas. No sé si sea la práctica en todos los cines de Italia o sólo en éste, pero aluciné recordando los cines en México, cuando todavía hacían programas de "permanencia voluntaria",
Si bien, por un lado, he detectado esta afición de la que hablaba hacia todo lo que venga de los Estados Unidos, por el otro los italianos no están dispuestos a ver una película si no es en su propia lengua (con todas las palabras en inglés que se han introducido en su vocabulario, cómo no) y se muestran muy orgullosos de algunos rasgos característicos (y que han sido muy caricaturizados) de su sociedad; Lo que vi ayer fue solo un ejemplo, pero pienso también en todo el cuidado que le ponen a su comida (hay que usar guantes en el supermercado para escoger las frutas y legumbres) o la inseparable Vespa de casi todo italiano con necesidad de movimiento por la ciudad,
En alguna ocasión platicaba con algún italiano sobre el doblaje en Italia. Él defendía esta práctica diciendo que uno va al cine a ver, no a leer las películas. Y sin embargo, insisto, les encanta meter palabras en inglés en todas sus conversaciones, generando una especia de italianglish. Me pregunto si estarían dispuestos a escuchar las canciones de los artistas gringos o ingleses de moda dobladas al italiano, igual que en el cine escuchan a los actores hablar en italiano.
martes, 23 de septiembre de 2008
Yan Thomas por Emmanuele Conte
Yan Thomas par Emmanuele Conte
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Yan Thomas segun sus amigos
Yan Thomas par ses amis
viernes, 5 de septiembre de 2008
El cartero llama tres veces, ...y mi abuela concluye
La primera diferencia que sale entre el proceso francés de privatización del correo, y el proceso mexicano de privatización del petróleo, es el anuncio claro de la intención gubernamental por privatizar la empresa. El gobierno francés, a través del presidente de La Poste, anunció un plan, con cronología y todo. Fue el primero en hacerlo para que los sindicatos pudieran expresarse al respecto. No hubo mensajes con doble interpretación, ni desdichos, ni sorpresas, ni partidos "comodín".
En segundo lugar, el acuerdo entre los sindicatos. Por lo menos cinco sindicatos están llamando a manifestarse el próximo 23 de septiembre y también, los cinco en bloque, están buscando el apoyo necesario en la Asamblea Nacional.
En tercer lugar, aunque no hayan dicho nada al respecto, el gobierno francés tampoco ha deslegitimado el referéndum, lo que en términos políticos implica su acuerdo. El procedimiento está previsto en la Constitución y los cinco sindicatos, con la ayuda de otros organismos (como el mismo periódico Libération), están llamando a realizar el referéndum.
En fin, el reconocimiento de la utilidad pública de la empresa. El correo francés, a diferencia del mexicano, cumple con variadísimas funciones, otras que sólo entregar cartas y, siempre comparándolos, goza de mucha mejor salud que el nuestro. Miles de asuntos son tratados vía postal, desde pagos (incluso existen opciones de pago enviando por correo los números de la tarjeta de crédito, NIP incluido) hasta paquetes llegan a tiempo y con toda confidencialidad. En algunas comunidades francesas el correo es la empresa más grande del lugar y el lugar que ocupa en el imaginario popular no es para ignorarse.
Un punto en común sí tienen estos dos procesos: la desorganización del partido de izquierda más importante del país (el PS en Francia, el PRD en México) para dar una respuesta clara y oportuna. Embebidos en la sucesión al interior del partido (que dejará François Hollande), su ex esposa y ex candidata presidencial Ségolène Royal, el actual alcalde de París Bertrand Delanoë y otras figuras menos relevantes, están en plena rebatinga de lo que el “hiper presidente” Sarkozy (a quien más de uno diagnosticó Déficit de Atención) les dejó el año electoral pasado.
jueves, 4 de septiembre de 2008
El cartero llama tres veces, ...y quizás ya cobre por ello... segunda parte
¿Cuál es la propuesta concreta? Según algunos representantes sindicales, y con la experiencia de la privatización de EDEF (Electricité de France) y de GDF-Suez (Gaz de France), las discusiones en la Asamblea Nacional no llevarán a nada. “Sólo hipocresía”, afirman. Para ellos, la única opción viables es el referéndum.
El camino se ve complicado. Sin embargo, ya hay un buen comienzo: todos los sindicatos representados en La Poste coinciden en la necesidad de discutir el proyecto propuesto por el director Jean-Paul Bailly. Para empezar, han emplazado a una huelga general para el próximo 23 de septiembre. En seguida, tienen que cabildear –todo mundo espera que el Partido Socialista (PS, con 204 diputados) esté dispuesto a hacerlo- entre los miembros de la Asamblea Nacional, para conseguir que por lo menos 182 diputados (de 577) o senadores (de 343) promuevan una iniciativa de ley, sostenida a su vez por al menos el 10% del electorado francés (o sea, unas 4.5 millones de personas, a quienes, por cierto, ¡les llegaría su número de elector por vía postal!). Si ninguna de las dos cámaras de la Asamblea vota la ley, el Presidente de la República está obligado a consultar los ciudadanos franceses.

El cartero llama tres veces, ...y quizás ya cobre por ello...
En la publicación de hoy de Libération aparecen en portada varias notas sobre la posible privatización del servicio postal francés. Frente al proceso que se está viviendo en México, me parece interesante ver cómo se desarrolla el caso francés, porque apenas está empezando y se presta, supongo yo, a comparaciones muy interesantes.
Hasta ahora, los correos franceses o La Poste, como la llaman por acá, son una empresa con un 100% de capital estatal. Creada en el lejano año de 1477, los franceses tienen mucho de qué hablar respecto a esta empresa. La Poste no sólo ofrece el servicio de mensajería y entrega de cartas o paquetes, sino que también es un banco. Millones de franceses tienen una cuenta en el banco de La Poste, sobre todo aquellos con menos recursos, pues es el banco que menos comisionas cobra y en el que con mayor facilidad se puede abrir una cuenta.
De aquí la seriedad de la discusión para los franceses. Según el director del organismo, Jean-Paul Bailly, las necesidades de inversión no son viables en las condiciones actuales. Hoy, La Poste es capaz de invertir 300 millones de euros anuales, mientras que, según Bailly, se necesita una cantidad tres veces mayor, por lo menos. Su plan consiste en convertir la empresa paraestatal en una sociedad anónima de aquí al 2010. En seguida, abrirla al capital privado y recaudar entre 2.5 y 3 mil millones de euros al año (2,5 à 3 milliard d’euros par an, según Libération). Así, para enero del 2011, la empresa quedará completamente abierta al mercado.
Frente a este panorama y plan propuesto por Bailly, los sindicatos lo acusan de ser alarmista. Dicen que no toma en cuenta que, por ley, al tratarse de un servicio público, La Poste permanecerá intocable. Al contrario de la propuesta oficial, los sindicatos quieren extender el servicio y bajar los precios: nuevas oficinas en pueblos y villas que no cuentan con una, apertura del banco a los más necesitados, un timbre postal de precio único para todo el territorio francés. Según algunos, sólo la empresa tiene un superávit de mil millones de euros y con la ampliación de los servicios podría conseguirse aún más, pues los gastos serían absorbidos por el gobierno.
viernes, 29 de agosto de 2008
No lo entenderán
jueves, 10 de enero de 2008
Normal, normal...
Desgraciadamente es normal, normal... Carmen Aristegui se va de W Radio. ¿Cuántos periodistas y medios de comunicación independientes hay o habido en México?
Una de las cosas que me sorprendió cuando llegué a Francia, en plena campaña electoral, es que por lo menos la radio, no transmite publicidad electoral. En las calles de París se ve propaganda pero sólo en paneles especialmente instalados para tal fin. Desconozco la ley electoral francesa, pero supongo que la propaganda colocada fuera de estos paneles causa una multa o alguna sanción.