viernes, 5 de septiembre de 2008

El cartero llama tres veces, ...y mi abuela concluye

La primera diferencia que sale entre el proceso francés de privatización del correo, y el proceso mexicano de privatización del petróleo, es el anuncio claro de la intención gubernamental por privatizar la empresa. El gobierno francés, a través del presidente de La Poste, anunció un plan, con cronología y todo. Fue el primero en hacerlo para que los sindicatos pudieran expresarse al respecto. No hubo mensajes con doble interpretación, ni desdichos, ni sorpresas, ni partidos "comodín". En segundo lugar, el acuerdo entre los sindicatos. Por lo menos cinco sindicatos están llamando a manifestarse el próximo 23 de septiembre y también, los cinco en bloque, están buscando el apoyo necesario en la Asamblea Nacional. En tercer lugar, aunque no hayan dicho nada al respecto, el gobierno francés tampoco ha deslegitimado el referéndum, lo que en términos políticos implica su acuerdo. El procedimiento está previsto en la Constitución y los cinco sindicatos, con la ayuda de otros organismos (como el mismo periódico Libération), están llamando a realizar el referéndum. En fin, el reconocimiento de la utilidad pública de la empresa. El correo francés, a diferencia del mexicano, cumple con variadísimas funciones, otras que sólo entregar cartas y, siempre comparándolos, goza de mucha mejor salud que el nuestro. Miles de asuntos son tratados vía postal, desde pagos (incluso existen opciones de pago enviando por correo los números de la tarjeta de crédito, NIP incluido) hasta paquetes llegan a tiempo y con toda confidencialidad. En algunas comunidades francesas el correo es la empresa más grande del lugar y el lugar que ocupa en el imaginario popular no es para ignorarse. Un punto en común sí tienen estos dos procesos: la desorganización del partido de izquierda más importante del país (el PS en Francia, el PRD en México) para dar una respuesta clara y oportuna. Embebidos en la sucesión al interior del partido (que dejará François Hollande), su ex esposa y ex candidata presidencial Ségolène Royal, el actual alcalde de París Bertrand Delanoë y otras figuras menos relevantes, están en plena rebatinga de lo que el “hiper presidente” Sarkozy (a quien más de uno diagnosticó Déficit de Atención) les dejó el año electoral pasado.

jueves, 4 de septiembre de 2008

El cartero llama tres veces, ...y quizás ya cobre por ello... segunda parte

¿Cuál es la propuesta concreta? Según algunos representantes sindicales, y con la experiencia de la privatización de EDEF (Electricité de France) y de GDF-Suez (Gaz de France), las discusiones en la Asamblea Nacional no llevarán a nada. “Sólo hipocresía”, afirman. Para ellos, la única opción viables es el referéndum. El camino se ve complicado. Sin embargo, ya hay un buen comienzo: todos los sindicatos representados en La Poste coinciden en la necesidad de discutir el proyecto propuesto por el director Jean-Paul Bailly. Para empezar, han emplazado a una huelga general para el próximo 23 de septiembre. En seguida, tienen que cabildear –todo mundo espera que el Partido Socialista (PS, con 204 diputados) esté dispuesto a hacerlo- entre los miembros de la Asamblea Nacional, para conseguir que por lo menos 182 diputados (de 577) o senadores (de 343) promuevan una iniciativa de ley, sostenida a su vez por al menos el 10% del electorado francés (o sea, unas 4.5 millones de personas, a quienes, por cierto, ¡les llegaría su número de elector por vía postal!). Si ninguna de las dos cámaras de la Asamblea vota la ley, el Presidente de la República está obligado a consultar los ciudadanos franceses.
Y entonces ahí se arma el borlote. Porque en estricto derecho, si la propuesta llega a ser formula, ésta puede ser rechazada en el Parlamento. Pero ¿cuál diputado sería el valiente para rechazarla? Así que, la flamante reforma constitucional permitiendo el referéndum (hecha en junio de este año), puede dar lugar a un ejercicio muy interesante antes de que termine el año.

El cartero llama tres veces, ...y quizás ya cobre por ello...

En la publicación de hoy de Libération aparecen en portada varias notas sobre la posible privatización del servicio postal francés. Frente al proceso que se está viviendo en México, me parece interesante ver cómo se desarrolla el caso francés, porque apenas está empezando y se presta, supongo yo, a comparaciones muy interesantes. Hasta ahora, los correos franceses o La Poste, como la llaman por acá, son una empresa con un 100% de capital estatal. Creada en el lejano año de 1477, los franceses tienen mucho de qué hablar respecto a esta empresa. La Poste no sólo ofrece el servicio de mensajería y entrega de cartas o paquetes, sino que también es un banco. Millones de franceses tienen una cuenta en el banco de La Poste, sobre todo aquellos con menos recursos, pues es el banco que menos comisionas cobra y en el que con mayor facilidad se puede abrir una cuenta. De aquí la seriedad de la discusión para los franceses. Según el director del organismo, Jean-Paul Bailly, las necesidades de inversión no son viables en las condiciones actuales. Hoy, La Poste es capaz de invertir 300 millones de euros anuales, mientras que, según Bailly, se necesita una cantidad tres veces mayor, por lo menos. Su plan consiste en convertir la empresa paraestatal en una sociedad anónima de aquí al 2010. En seguida, abrirla al capital privado y recaudar entre 2.5 y 3 mil millones de euros al año (2,5 à 3 milliard d’euros par an, según Libération). Así, para enero del 2011, la empresa quedará completamente abierta al mercado. Frente a este panorama y plan propuesto por Bailly, los sindicatos lo acusan de ser alarmista. Dicen que no toma en cuenta que, por ley, al tratarse de un servicio público, La Poste permanecerá intocable. Al contrario de la propuesta oficial, los sindicatos quieren extender el servicio y bajar los precios: nuevas oficinas en pueblos y villas que no cuentan con una, apertura del banco a los más necesitados, un timbre postal de precio único para todo el territorio francés. Según algunos, sólo la empresa tiene un superávit de mil millones de euros y con la ampliación de los servicios podría conseguirse aún más, pues los gastos serían absorbidos por el gobierno.

martes, 2 de septiembre de 2008

Back soon

Skrapp út (Back soon), Islandia, 2008, Sólveig Anspach y Julien Cottereau (dirs.), Sólveig Anspach y Jean-Luc Gaget (guión), con Didda Jónsdóttir, Julien Cottereau, Joy Doyle, Ólafía Hrönn Jónsdóttir, Jörundur Ragnarsson, Ingvar Eggert Sigurðsson; producción de Ex Nihilo. Back soon es una de las películas más divertidas que he visto. Y de las más extrañas. Para empezar, es una película islandesa, siempre raras, y lo que aumenta su rareza es que es de humor. Cualquiera se imaginaría, al escuchar el nombre de Islandia, a una Björk en sus vestidos extravagantes o a un Sígur Ros con sus canciones hiper melancólicas, como pocas. Nada de eso aquí. La combinación de los personajes es más que explosiva: una poetisa-dealer de churritos que ella misma lía casi como cubana, sus dos hijos (de diferentes padres), la mitad de Reikiavik adicta a los productos de la poetisa-dealer, una irlandesa que recibió la misión divina de salvar a alguien, el típico estudiante francés en trabajo de campo (en este caso, un estudiante de literatura escandinava, que bien puede haber salido de la EHESS...), el jefe del "cártel" de Reikiavik y un ganso que no tiene ningún problema con alimentarse de... ¡teléfonos celulares! Uno de los puntos fuertes es la sencillez de los personajes, perfectamente creíbles y los detalles sobre los viajes que algunos de ellos se dan bajo la influencia de los churritos (guitarras que salen de la nada, princesas que llegan al rescate de un ser perdido, óperas improvisadas en medio de un fiestón) Muy, pero muy recomendable, y que nos permite echar un vistazo a un aspecto desconocido de aquellas latitudes: el humor islandés (¡!). Por cierto, antes de olvidarlo: visiten el sitio oficial y disfruten de la música, una de las mejores bandas sonoras de mi lista de películas.

La imagen la conseguí en el MySpace de la peli. El video lo bajé del sitio oficial.

Miniaturas japonesas

Alessandro Baricco, Soie, Françoise Brun (trad.), Paris, Gallimard, 1997, 142 pp. En Japón el arte de la miniatura es muy apreciado y está muy desarrollado. Se hacen miniaturas con todo: pinturas, poemas, árboles, jardines... Las miniaturas son posibles prácticamente en todas las facetas de la creatividad japonesa. En 1996, el escritor italiano Alessandro Baricco nos regaló una historia miniatura, que fue rápidamente traducida a más de 15 idiomas. Como si fuera un maestro japonés del minimalismo oriental, nos hace recorrer en pequeñas imágenes una historia de amor imposible. Hervé Joncour parte a Japón en cuatro ocasiones para comprar huevos sanos de gusanos de seda. Viajes de sueño, que duran meses y meses, a través de toda Europa, toda Asia (...pasó la frontera cerca de Metz, atravesó Wurtemberg y la Baviera, penetró en Austria, llegó en tren a Viena, luego a Budapest y siguió hasta Kiev. Recorrió a caballo dos mil kilómetros de estepa rusa, franqueó los montes Urales, entró en Siberia, viajó durante cuarenta dias antes de llegar al lago Baikal, que la gente del lugar llama: mar. Siguió la corriente del río Amur, bordeando la frontera china hasta el Océano, y cuando llegó al Océano, permaneció once días en el puerto de Sabirk esperando que un barco de contrabandistas holandés lo llevara a Cabo Teraya, en la costa oeste del Japón...), para finalmente conseguir el sustento de toda una ciudad, Lavilledieu. Su esposa, profundamente enamorada, lo espera pacientemente cada vez que parte, sin la certeza de volver a verlo. Durante uno de sus viajes, Hervé Joncour conoce a una hermosísima mujer, compañera de su anfitrión japonés, Hara Kei. El momento en el que Joncour se enamora de ella es mínimo pero devastador:
En la habitación, todo estaba tan silencioso e inmóvil
que lo que sucedió en seguida pareció un acontecimiento inmenso,
y sin embargo no fue nada.
De repente,
sin alterar nada alrededor
la joven mujer
abrió los ojos.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Pájaros cucú y Brasil

Hace poco vi estos dos videos en algunos otros blogs y me encantaron. Es la obra del ruso-estadounidense Alex Budovsky. Les recomiendo también que vayan a su página personal www.figlimigliproductions.com, donde encontrarán diferentes creaciones de este artista. El primer video se titula "Last Time in Clerkenwell" y es la secuela de otro video titulado "Bathtime in Clerkenwell". "Bathtime..." relata la Gran Revolución de Cucús Británicos en Londres y "Last Time..." es la historia del Imperio de Cucús tras haber obligado a la gente a mudarse al interior de los relojes de cucú.

El segundo video es una maravillosa animación inspirada en la famosa canción brasileña "Brasil".

viernes, 29 de agosto de 2008

No lo entenderán

Navegando por ahí, me encontré con una opinión interesante en el blog de Enrique Dans sobre el problema que representa para las compañías la descarga de música y programas de televisión. Haste hace no mucho, mi opinión al respecto era más bien reprobatoria, aunque siempre tuve conciencia que gran parte del problema no está en la gente que "baja" música o programas de televisión de la red, sino en los altísimos precios que los productores piden para hacerse de ellos. Sin embargo, leyendo este artículo debo reconocer que estoy de acuerdo con él y aceptar que la política de los productores ha variado muy poco desde hace mucho tiempo. En realidad no han ofrecido ninguna solución viable y las descargas que ellos llaman ilegales son causadas por ellos mismos. Ya algunos artistas han reaccionado contra este esquema tan desventajoso. La realidad va más rápido de lo que quieren controlar y la verdad es que mientras haya acceso a internet las descargas continuarán. No creo que las grandes empresas que controlan los derechos de autor quieran darse cuenta de los cambios que internet está imponiendo, les guste o no. En sus planes dejar de ganar dinero gracias a los desmesurados precios que cobran es injusto. Y no les importa que ellos sean los únicos que ganen, incluso si tienen que dejar en el camino a los artistas. En fin, les dejo un fragmento de este artículo que, como bien dicen en algunos blogs, debería ser un manifiesto y que no deben dejar de leer completo: Para ellos, en su percepción distorsionada y enfermiza de la realidad, todos somos criminales. Nos odian porque nos bajamos música, porque vemos las series de televisión en el idioma que queremos y a la hora que nos da la gana, porque afirmamos que todos sus caducos esquema son mentira y no sirven para funcionar en el nuevo mundo digital. Y porque animamos, con la fuerza de nuestra lógica, a que otros hagan lo mismo que nosotros. Poco les importa que seamos legión, que no lo hagamos por dinero, que seamos sus clientes, que existan otros modelos de negocio, o que tengamos derechos que hasta hace poco se entendían tan fundamentales como el secreto de las telecomunicaciones. Para ellos, todo es válido con tal de poder seguir aspirando a modelar el futuro con las mismas reglas que el pasado. Si hay que criminalizarnos a todos, si hay que convertirnos en una figurada amenaza para la civilización occidental, se hace. Todo vale. Su esquema nos lleva al más absurdo de los mundos, a policías poniendo contra la pared a adolescentes con auriculares en las orejas para comprobar la procedencia de las canciones que portan en sus reproductores MP3, entrando en nuestras casas para secuestrar discos duros, espiando nuestras acciones en la red… que haya que establecer un estado policial para defender su caduco modelo de negocio es lo de menos. Que todo sea mentira, también lo es. El artículo lo encontré en la Esquizopedia y el original se encuentra en el blog de Enrique Dans

viernes, 1 de agosto de 2008

Escuchando a los maestros de los maestros

Para todos aquellos que tienen un mínimo de conocimiento en música clásica, pero que no quieren o pueden profundizar, los nombres de Mozart, Bach, Beethoven, Vivaldi y alguno que otro por ahí, deben ser los más comunes. Ciertamente, fueron los más conocidos, para algunos, los más grandes, y podríamos agregar otros nombres un poco menos famosos pero que pueden ser reconocidos fácilmente: Haydn, Haendel, Chaikovski, Dvorak, Mendehlsonn, Debussy, Shostakovitch, Rachmaninoff, Ravel...
Pero todos ellos aprendieron de alguien más. En muchos casos, de sus padres, sobre todo los más antiguos de la pequeña lista de arriba, pues se trataban, generalmente, de hijos de familias cuyo oficio era la música.
Pues resulta que me acabo de topar, en las bibliotecas parisinas, con uno de esos maestros de los monstruos de la música. Se trata del milanés Giovanni Battista Sammartini. Hijo de padre francés y de madre italiana, nació cerca de 1700 y murió en 1775. Alrededor de 75 años que le alcanzaron para componer 450 piezas vocales e instrumentales, de las cuales nos llegaron unas 67 sinfonías. Un parámetro utilizado por los especialistas, para medir la fama de un músico es la cantidad de obras atribuídas a un autor. En el caso de Sammartini cuenta con 75 obras que fueron firmadas fraudulentamente con su nombre, quizás para venderlas a mejor precio.
Pero lo que más me llama la atención del personaje en cuestión es que, en su ciudad natal, donde pasaría prácticamente toda su vida, recibió las visitás de otros autores como Gluck en 1734, Juan Cristian Bach -hijo de Juan Sebastián- en 1760, Boccherini -quien tocó como chelista en su orquesta- y hasta recibió en 1770 a Leopoldo y Wolfgang Mozart, a quien aconsejó y aplaudió sus grandes dotes.
En fin, queridos y cuasi inexistentes lectores, si se encuentran con alguna grabación que incluya a este grande detrás de los grandes, no duden en escucharlo.
Giovanni Battista Sammartini, Six Symphonies (1730-1750). Aradia Ensemble, Kevin Mallon. Naxos, 2003. Bajo el mismo sello discográfico pueden encontrarse: Sacred Cantatas. Maria Addolorata - Il Pianto di San Pietro así como Il pianto degli Angeli della Pace, ambas grabaciones ejecutadas por el Capriccio Italiano Ensemble bajo la dirección de Daniele Ferrari. El retrato que aparece es, según la Wikipedia en inglés, el único que se conoce del compositor fue ejecutado por Domenico Riccardi.

jueves, 12 de junio de 2008

Galina Ustvolskaya: música sin historia

Recientemente, en las bibliotecas de París, en donde además de libros pueden pedirse prestados discos y DVDs, descubrí parte de la obra de una compositora rusa poco conocida pero impresionante: Galina Ustvolskaya. Ustvolskaya nació en Leningrado, antes Petrogrado, ahora San Petersburgo, el 17 de junio de 1919 y murió en la misma ciudad el 22 de diciembre de 2006. Al final de sus 87 años sólo pueden contarse en su catálogo 21 obras, o sea, menos de seis horas de música. A pesar de la brevedad de su obra y de su fama, es quizás una de las compositoras rusas más influyentes y sin duda la más radical del siglo XX. En 1937 inició sus estudios en la Escuela Profesional de Música de Leningrado y terminada la guerra los continuó bajo la dirección de Shostakovitch, quien afirmó estar influenciado por la obra de su alumna. Esto lo afirma en tres de sus 288 cartas dirigidas a su colega Isaak Glickman, y los especialistas afirman encontrar citas de la obra de Ustvolskaya en el Quinto qúator y en el Ciclo Miguel Ángel, op. 145, de Shostakovitch. La obra de G. Ustvolskaya pone el acento en la sonoridad, la rítmica y la atonalidad. Crea una atmósfera al mismo tiempo angustiante y liberadora, con pasajes entre la tensión producida por un solo instrumento insistiendo incansablemente en una nota o en un ritmo y la armonía de tipo sinfónico en unos cuantos instrumentos. Ustovolskaya sólo escribe cuando se siente en “estado de gracia”, tras lo cual, deja la obra reposar para revelarla. Si "aún no es su momento", la destruye. Ustvolskaya sólo cree en la libertad de la música, en la música auténtica. Ella misma se niega a cualquier análisis teórico, pues niega la historia de la música: “Mi obra no tiene, de ninguna manera, ningún lazo con ningún otro compositor, cualquiera que éste sea”. Niega que la música pueda explicarse con reducciones a obras, corrientes musicales o relaciones recíprocas entre ellas. Como radical, no acepta encargos: en 1960 rechazó uno para componer la música de la película soviética Krotskaya (La douce, en francés) y en 1988 protesta porque su cuarta sinfonía, Oración, es interpretada en el Festival de Mujeres de Hamburgo. Ella interpreta este homenaje como reductivo, pues para ella el hecho de ser mujer, no es importante, lo importante es escribir música. Otra negativa, en 1990, para las ediciones Sikoscki de Hamburgo, demuestran su carácter. Su primera obra conocida -¿cuántas habrán sido destruidas?- fue su Concierto para piano de 1946, interpretado por primera vez en 1969 por el pianista Pavel Serebriakov. En 1948 escribió la "página vocal" titulada El sueño de Stenka Razin. En los años cincuenta escribió algunas obras corales con temas oficiales como las suites Jóvenes pioneros de 1950, Niños de 1952 y Deporte de 1958, así como los poemas sinfónicos La luz de la estepa de 1958 y El esfuerzo del héroe de 1959. También de los años cincuenta data el inicio de su ciclo de obras corales ¡Hola juventud! (1950), Aurora sobre la patria, El hombre de la alta montaña (ambas de 1952) que se cierra en 1961 con Canto de alabanza. Todas desaparecidas Muchas de sus obras han tenido que esperar largos años para ser publicadas por haber sido consideradas heterodoxas en el sistema soviético. Tal fue el caso de los quince años que debieron esperar su Sonata para violín y piano (1952), sus doce Preludios para piano (1953), Gran dúo para violonchelo y piano (1959) o los veinte años para sus tres primeras Sonatas para piano su Trío y su Octuor (1950), presentado en noviembre de 1970 en Leningrado y en Moscú en 1971, causando sensación. El Gran dúo está dedicado a Oleg Stolpner y a Oleg Malov. Consta de cuatro breves movimientos y un epílogo. G. Ustvolskaya explora problemas de teoría musical tales como las oposiciones staccato y legato (primer movimiento), trinos de violonchelo y marcato en el piano (segundo movimiento), trinos en el piano y marcato en el violonchelo (tercer movimiento) y acumulaciones de obstinaciones rítmicas (cuarto movimiento). Esta pieza fue interpretada por la primera vez en 1986 en el festival Wiener Festwochen. De los años sesenta sólo se conserva su Dúo para violín y piano (1964). Esta obra representa su independencia total de cualquier otra influencia, incluso la de Shostakovitch, haciendo investigaciones mucho más sutiles. Sus cuatro primeras sonatas fueron escritas entre 1947 y 1957, mientras que las dos últimas en 1986 y 1988, respectivamente. La sonata es completamente renovada en su trabajo. Para ella, en las sonatas se trata “de afrontar el piano en un combate singular en el que pianista, público e instrumento saldrán malheridos”. Por ejemplo, la partitura de la tercera no tiene ni indicaciones métricas ni barras de medida. La Sonata para violín y piano (1952) fue la única obra de Ustvolskaya que el régimen soviético tomó en cuenta. Era mostrada a los visitantes extranjeros como el ejemplo mejor logrado de la música moderna soviética. A propósito de ella, Roy Harris dijo en 1958 que era “una especie de horror, disonante de principio a fin”; Robert Craft, en 1962 después de escuchara afirmaría que Ustvolskaya “sólo es una alumna más de Chostakovitch” y Stravinsky que con esa pieza había entendido qué era la Cortina de Hierro. Durante los años setentas produjo sus tres obras reunidas bajo el título Composiciones. Se trata de obras “de espíritu religioso” subtituladas respectivamente Dona nobis pacem, Dies Irae, y Benedictus qui venit. Fueron creadas para ser ejecutadas en una iglesia, según sus instrucciones. Sin embargo, en 1975 y 1977 fueron representadas en una sala de conciertos. Ustvolskaya también ha compuesto cinco sinfonías. Pero fiel a sus convicciones, esta forma musical toma, en la pluma de esta compositora, formas insospechadas. Sus sinfonías incluso pueden ser tomadas como música de cámara. La Primera data de 1955. Esta obra basada en poemas sociales de Gianni Rodari fue interpretada en público por primera vez en 1966 y tendrá que esperar treinta y seis años más para volver a ser ejecutada. El resto fueron compuestas entre 1979 y 1990 y son una continuación de Composiciones. Las Segunda, Tercera y Cuarta sinfonías utilizan textos del ex conde alemán convertido en monje Hermann Contractus (1013-1054), mientras que la Quinta sinfonía es una repetición de frases del Padre Nuestro mientras que cinco instrumentos repiten una “litanía quejumbrosa”. El primer concierto de autor que le es consagrado tiene lugar en 1991, en la sala de conciertos de la Filarmónica de Leningrado y fue organizado por Oleg Malov. El año siguiente, tienen lugar dos conciertos con sus obras por el Ensamble San Petersburgo y en el Festival de Holanda. Finalmente, en junio de 1992 el Instituto de Mujeres Compositoras de Heidelberg le otorga un premio. Notas tomadas de los libretos redactados por Frans C. Lemaire para los discos: Ustvolskaya: Grand duet et duet. Oleg Malov and The St. Petersburg Soloists, Recorded at the St. Petersburg Radio House, October-November 1994: Grand Duet, Alexei Vassiliev (violoncello), Oleg Malov (piano); Duet for Violin and Piano, Alexander Shustin (violin), Oleg Malov (piano). Galina Ustvolskaya. Concerto for piano, String Orchestra and Timpani; Octet for 2 Oboes, 4 violins, Timpani and Piano; Sonata No. 3 for Piano, Grand Duet for Violoncello and Piano, Musica Non Grata.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Pierre et Gilles 2

Al principio del catálogo de Double je hay una biografía gráfica de Pierre y Gilles. Los años pasaron, evidentemente... Desde la infancia de Gilles en El Havre, la de Pierre en La-Roche-sur-Yon, algunos dibujos de la época conservados por ellos, pasando por su adolescencia, hasta su juventud, durante la cual se conocen, hasta todo nos predispone a pensar en la pareja que forman. Es muy difícil pensar en cada uno por separado. Desde su juventud, entonces, hasta el día de hoy, han pasado treinta años juntos. Han envejecido. En cada período hay una o dos fotografías de un abrazo, un beso, una risa. Qué de experiencias no guardará esta pareja. Su estudio en el Marais, su departamento en Bastilla su casa en Pré-Saint-Gervais; cuántas noches de bar, disco y fiestas, en esa París un poco adormecida de los años ochenta. Todo está ahí. Pierre y Gilles. Gilles y Pierre. Y todavía hoy hacen dibujos mignons en los que se representan a sí mismos como si recién se acabaran de conocer. Hay en sus fotos una suerte de exotismo que juega con el espectador y que preparó el estilo único de estos dos artistas. Podemos estar de acuerdo con que el trabajo de Pierre y Gilles no es kitch. Pero no podemos admitir que no contenga lo kitch: va más allá de lo kitch. El juego está precisamente en aquello mundano, repetitivo, normal, potenciado al grado de bello único llamado kitch (un objeto, un animal, hasta una persona) atrapado por la cámara de Pierre y retocado por el trabajo de Gilles. Un Pierre-et-Gilles ¿Qué es una obra de Pierre y Gilles o, mejor dicho, un Pierre-et-Gilles? Paul Ardenne afirma en su ensayo "Notre grande famille. Une esthétique de la réconciliation", que las obras de Pierre y Gilles tienen siete características: son producto de un método sistemático, equívocas, ahistóricas, iconódulas, hiper idealistas, "eternas", hiper realistas y "familiares". Expliquemos un poco. Tras treinta años de trabajo, Pierre y Gilles siguen la misma rutina de trabajo: "Los dos imaginan primero la idea creadora, después realizan los borradores preliminares y buscan el modelo ideal. Gilles encuentra los elementos para crear la decoración y Pierre realiza la fotografía. Una vez seleccionada e impresa la foto, Gilles retoca la imagen. Después crean un marco específico para la imagen. Habiendo sido retocada a mano la imagen, ningún otro ejemplar puede ser realizado" (Oscar Ho Hing-Kay, "Le plaisir populaire de Pierre et Gilles" in Pierre et Gilles rétrospective, MOCA, Shanghai, 2005, p. 13) Todos, o casi todos los retratos (pues sólo hacen retratos) son verdaderas puestas en escena; el modelo, sin embargo, está convertido en alguien más. Alrededor, una decoración exagerada, una belleza facial extremadamente trabajada...