jueves, 12 de junio de 2008

Galina Ustvolskaya: música sin historia

Recientemente, en las bibliotecas de París, en donde además de libros pueden pedirse prestados discos y DVDs, descubrí parte de la obra de una compositora rusa poco conocida pero impresionante: Galina Ustvolskaya. Ustvolskaya nació en Leningrado, antes Petrogrado, ahora San Petersburgo, el 17 de junio de 1919 y murió en la misma ciudad el 22 de diciembre de 2006. Al final de sus 87 años sólo pueden contarse en su catálogo 21 obras, o sea, menos de seis horas de música. A pesar de la brevedad de su obra y de su fama, es quizás una de las compositoras rusas más influyentes y sin duda la más radical del siglo XX. En 1937 inició sus estudios en la Escuela Profesional de Música de Leningrado y terminada la guerra los continuó bajo la dirección de Shostakovitch, quien afirmó estar influenciado por la obra de su alumna. Esto lo afirma en tres de sus 288 cartas dirigidas a su colega Isaak Glickman, y los especialistas afirman encontrar citas de la obra de Ustvolskaya en el Quinto qúator y en el Ciclo Miguel Ángel, op. 145, de Shostakovitch. La obra de G. Ustvolskaya pone el acento en la sonoridad, la rítmica y la atonalidad. Crea una atmósfera al mismo tiempo angustiante y liberadora, con pasajes entre la tensión producida por un solo instrumento insistiendo incansablemente en una nota o en un ritmo y la armonía de tipo sinfónico en unos cuantos instrumentos. Ustovolskaya sólo escribe cuando se siente en “estado de gracia”, tras lo cual, deja la obra reposar para revelarla. Si "aún no es su momento", la destruye. Ustvolskaya sólo cree en la libertad de la música, en la música auténtica. Ella misma se niega a cualquier análisis teórico, pues niega la historia de la música: “Mi obra no tiene, de ninguna manera, ningún lazo con ningún otro compositor, cualquiera que éste sea”. Niega que la música pueda explicarse con reducciones a obras, corrientes musicales o relaciones recíprocas entre ellas. Como radical, no acepta encargos: en 1960 rechazó uno para componer la música de la película soviética Krotskaya (La douce, en francés) y en 1988 protesta porque su cuarta sinfonía, Oración, es interpretada en el Festival de Mujeres de Hamburgo. Ella interpreta este homenaje como reductivo, pues para ella el hecho de ser mujer, no es importante, lo importante es escribir música. Otra negativa, en 1990, para las ediciones Sikoscki de Hamburgo, demuestran su carácter. Su primera obra conocida -¿cuántas habrán sido destruidas?- fue su Concierto para piano de 1946, interpretado por primera vez en 1969 por el pianista Pavel Serebriakov. En 1948 escribió la "página vocal" titulada El sueño de Stenka Razin. En los años cincuenta escribió algunas obras corales con temas oficiales como las suites Jóvenes pioneros de 1950, Niños de 1952 y Deporte de 1958, así como los poemas sinfónicos La luz de la estepa de 1958 y El esfuerzo del héroe de 1959. También de los años cincuenta data el inicio de su ciclo de obras corales ¡Hola juventud! (1950), Aurora sobre la patria, El hombre de la alta montaña (ambas de 1952) que se cierra en 1961 con Canto de alabanza. Todas desaparecidas Muchas de sus obras han tenido que esperar largos años para ser publicadas por haber sido consideradas heterodoxas en el sistema soviético. Tal fue el caso de los quince años que debieron esperar su Sonata para violín y piano (1952), sus doce Preludios para piano (1953), Gran dúo para violonchelo y piano (1959) o los veinte años para sus tres primeras Sonatas para piano su Trío y su Octuor (1950), presentado en noviembre de 1970 en Leningrado y en Moscú en 1971, causando sensación. El Gran dúo está dedicado a Oleg Stolpner y a Oleg Malov. Consta de cuatro breves movimientos y un epílogo. G. Ustvolskaya explora problemas de teoría musical tales como las oposiciones staccato y legato (primer movimiento), trinos de violonchelo y marcato en el piano (segundo movimiento), trinos en el piano y marcato en el violonchelo (tercer movimiento) y acumulaciones de obstinaciones rítmicas (cuarto movimiento). Esta pieza fue interpretada por la primera vez en 1986 en el festival Wiener Festwochen. De los años sesenta sólo se conserva su Dúo para violín y piano (1964). Esta obra representa su independencia total de cualquier otra influencia, incluso la de Shostakovitch, haciendo investigaciones mucho más sutiles. Sus cuatro primeras sonatas fueron escritas entre 1947 y 1957, mientras que las dos últimas en 1986 y 1988, respectivamente. La sonata es completamente renovada en su trabajo. Para ella, en las sonatas se trata “de afrontar el piano en un combate singular en el que pianista, público e instrumento saldrán malheridos”. Por ejemplo, la partitura de la tercera no tiene ni indicaciones métricas ni barras de medida. La Sonata para violín y piano (1952) fue la única obra de Ustvolskaya que el régimen soviético tomó en cuenta. Era mostrada a los visitantes extranjeros como el ejemplo mejor logrado de la música moderna soviética. A propósito de ella, Roy Harris dijo en 1958 que era “una especie de horror, disonante de principio a fin”; Robert Craft, en 1962 después de escuchara afirmaría que Ustvolskaya “sólo es una alumna más de Chostakovitch” y Stravinsky que con esa pieza había entendido qué era la Cortina de Hierro. Durante los años setentas produjo sus tres obras reunidas bajo el título Composiciones. Se trata de obras “de espíritu religioso” subtituladas respectivamente Dona nobis pacem, Dies Irae, y Benedictus qui venit. Fueron creadas para ser ejecutadas en una iglesia, según sus instrucciones. Sin embargo, en 1975 y 1977 fueron representadas en una sala de conciertos. Ustvolskaya también ha compuesto cinco sinfonías. Pero fiel a sus convicciones, esta forma musical toma, en la pluma de esta compositora, formas insospechadas. Sus sinfonías incluso pueden ser tomadas como música de cámara. La Primera data de 1955. Esta obra basada en poemas sociales de Gianni Rodari fue interpretada en público por primera vez en 1966 y tendrá que esperar treinta y seis años más para volver a ser ejecutada. El resto fueron compuestas entre 1979 y 1990 y son una continuación de Composiciones. Las Segunda, Tercera y Cuarta sinfonías utilizan textos del ex conde alemán convertido en monje Hermann Contractus (1013-1054), mientras que la Quinta sinfonía es una repetición de frases del Padre Nuestro mientras que cinco instrumentos repiten una “litanía quejumbrosa”. El primer concierto de autor que le es consagrado tiene lugar en 1991, en la sala de conciertos de la Filarmónica de Leningrado y fue organizado por Oleg Malov. El año siguiente, tienen lugar dos conciertos con sus obras por el Ensamble San Petersburgo y en el Festival de Holanda. Finalmente, en junio de 1992 el Instituto de Mujeres Compositoras de Heidelberg le otorga un premio. Notas tomadas de los libretos redactados por Frans C. Lemaire para los discos: Ustvolskaya: Grand duet et duet. Oleg Malov and The St. Petersburg Soloists, Recorded at the St. Petersburg Radio House, October-November 1994: Grand Duet, Alexei Vassiliev (violoncello), Oleg Malov (piano); Duet for Violin and Piano, Alexander Shustin (violin), Oleg Malov (piano). Galina Ustvolskaya. Concerto for piano, String Orchestra and Timpani; Octet for 2 Oboes, 4 violins, Timpani and Piano; Sonata No. 3 for Piano, Grand Duet for Violoncello and Piano, Musica Non Grata.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Pierre et Gilles 2

Al principio del catálogo de Double je hay una biografía gráfica de Pierre y Gilles. Los años pasaron, evidentemente... Desde la infancia de Gilles en El Havre, la de Pierre en La-Roche-sur-Yon, algunos dibujos de la época conservados por ellos, pasando por su adolescencia, hasta su juventud, durante la cual se conocen, hasta todo nos predispone a pensar en la pareja que forman. Es muy difícil pensar en cada uno por separado. Desde su juventud, entonces, hasta el día de hoy, han pasado treinta años juntos. Han envejecido. En cada período hay una o dos fotografías de un abrazo, un beso, una risa. Qué de experiencias no guardará esta pareja. Su estudio en el Marais, su departamento en Bastilla su casa en Pré-Saint-Gervais; cuántas noches de bar, disco y fiestas, en esa París un poco adormecida de los años ochenta. Todo está ahí. Pierre y Gilles. Gilles y Pierre. Y todavía hoy hacen dibujos mignons en los que se representan a sí mismos como si recién se acabaran de conocer. Hay en sus fotos una suerte de exotismo que juega con el espectador y que preparó el estilo único de estos dos artistas. Podemos estar de acuerdo con que el trabajo de Pierre y Gilles no es kitch. Pero no podemos admitir que no contenga lo kitch: va más allá de lo kitch. El juego está precisamente en aquello mundano, repetitivo, normal, potenciado al grado de bello único llamado kitch (un objeto, un animal, hasta una persona) atrapado por la cámara de Pierre y retocado por el trabajo de Gilles. Un Pierre-et-Gilles ¿Qué es una obra de Pierre y Gilles o, mejor dicho, un Pierre-et-Gilles? Paul Ardenne afirma en su ensayo "Notre grande famille. Une esthétique de la réconciliation", que las obras de Pierre y Gilles tienen siete características: son producto de un método sistemático, equívocas, ahistóricas, iconódulas, hiper idealistas, "eternas", hiper realistas y "familiares". Expliquemos un poco. Tras treinta años de trabajo, Pierre y Gilles siguen la misma rutina de trabajo: "Los dos imaginan primero la idea creadora, después realizan los borradores preliminares y buscan el modelo ideal. Gilles encuentra los elementos para crear la decoración y Pierre realiza la fotografía. Una vez seleccionada e impresa la foto, Gilles retoca la imagen. Después crean un marco específico para la imagen. Habiendo sido retocada a mano la imagen, ningún otro ejemplar puede ser realizado" (Oscar Ho Hing-Kay, "Le plaisir populaire de Pierre et Gilles" in Pierre et Gilles rétrospective, MOCA, Shanghai, 2005, p. 13) Todos, o casi todos los retratos (pues sólo hacen retratos) son verdaderas puestas en escena; el modelo, sin embargo, está convertido en alguien más. Alrededor, una decoración exagerada, una belleza facial extremadamente trabajada...

martes, 26 de febrero de 2008

Treinta años dobles

Recuerdo pocas ocasiones durante mi vida en las que el descubrimiento de un artista, de una obra, de una corriente, me hayan impresionado tanto. Recuerdo, por ejemplo, la colección permanente de Remedios Varo en el Museo de Arte Moderno. Pero en esa ocasión se trató màs bien de la constatación de la belleza que ya habìa visto reproducida en sendos catàlagos de esa pintora. El año pasado, en el museo del Juego de Pelota de París, sin imaginarlo, sin haberlo planeado, descubrí la obra de Pierre y Gilles. Mis padres, mi prima Ana y yo en realidad buscábamos otra exposición de fotografía. El error se convirtió en revelación. Al parecer, la exposición Double je ha sido la màs completa de mis dos nuevos héroes. Su trabajo inició en 1976, cuando comenzaron a vivir juntos. Sin embargo, mi ignorancia no impide que sean unos de los artistas màs influyentes de nuestra época. Más adelante descubriremos por qué. Por lo pronto, hay que saber que el trabajo de Pierre y Gilles, como lo dice Jeff Koons en su "Kaléidoscope" que sirve de introducción al catálogo de la exposición, ha influido la publicidad, la fotografía de moda, la música de cine, el video a través de referencias a la historia del arte y a la iconografía religiosa.

¿En qué consiste su trabajo? Se trata de fotografías retocadas con un exquisito trabajo de pintura, las cuales, impresas en gran formato, son enmarcadas en los más diversos materiales y formas: plástico, madera, papel, celulosa con corazones, brillantina o burbujas. El resultado es una serie de imágenes súper cargadas, más allá de lo kitch, con una gran dosis lúdica pero también con otra dosis de crítica y denuncia. Si en general el trabajo de Pierre y Gilles no propone ningún juicio de valor al espectador (que queda completamente abandonado al efecto de la imagen) también pueden recurrir a la denuncia (por ejemplo sus obras tituladas Le triangle rose, 1993 e Iraq war, 2006) Pareja homosexual, reivindican en su trabajo su elección llevando el manierismo a tal grado, que deja de serlo. Los clichés, los lugares comunes y las visiones de la sociedad sobre los homosexuales quedan retratados en el trabajo de Pierre y Gilles en una especie de mundo hiper real, donde la normalidad parece que no está del lado del espectador. Continuará...

En la imagen: Les amoureux de Paris, Hélène et Stephane, 1990.

jueves, 17 de enero de 2008

El que con niños se acuesta... mojado amanece

Gone baby, gone, dir. Ben Affleck, con Casey Affleck (Patrick Kenzie), Michelle Monaghan (Angie Gennaro), Morgan Freeman (Jack Doyle), Ed Harris (Remy Broussard), John Aston (Nick) y Amy Madigan (Beatrice). Walt Disney Studios, EUA, duración: 1h. 55 min. Basada en la novela de Dennis Lehane, Gone baby, gone. La historia Una pareja que se dedica a localizar personas con deudas es contratada por los tíos de una niña desaparecida. Muy pronto se sumergen en una red de tráfico de drogas, pederastia y corrupción. A lo largo de su investigación deben colaborar con un grupo de policías dispuestos a usar su cargo para llevar a cabo su propia cruzada contra los violadores de menores y aplicar justicia por propia mano. Una película cruda, larga, con una tonalidad oscura y buenas actuaciones. La historia retoma algunos de los fantasmas de la sociedad estadounidense. El por todos sabido dicho que la "sociedad estadounidense es ultra conservadora" es retomado por Casey Affleck no sólo de parte de "los malos" de la película, sino también del lado de los héroes. La investigación realizada por los detectives privados Patrick Kenzie (Casey Affleck) y Michelle Monaghan (Angie Gennaro) los obliga no sólo a tomar partido a favor de la justicia, sino también de la ley. Varias veces se repite esta situación ambigua: o bien cumplir la ley y causar un mal a un inocente, o bien violar la ley y remediar alguna situación personal. La concepción personal de la justicia se enfrenta con la aceptación de la ley. Al final, más allá de la reflexión sobre la hipocresía que envuelve el uso de drogas y armas, la corrupción de la policía, la siembra de pruebas o incluso los ideales ultraconservadores (pena de muerte, justicia por propia mano), la película deja una interesante reflexión sobre la correcta o debida aplicación de la ley y sus consecuencias. La propuesta de Affleck (o lo que creemos que es su propuesta) Es un principio de derecho que a todo delito debe corresponder una pena. De alguna manera puede decirse que la base de la historia es la aplicación de la ley y de la pena prevista en ella. Pero Affleck reflexiona también sobre las consecuencias de un acto justo, pues los delitos y los crímenes no serían, desde su punto de vista, los únicos actos que engendrarían una responsabilidad, ya sea jurídica, ya sea ética, o ya sea de otro tipo. En este sentido, al lado de las consecuencias deseadas e indeseadas, actuar bien también engendra responsabilidades por las que se deben responder. Quizás podemos distiguir dos momentos de una discusión que podrían haber entablado por un lado, el personaje de Casey Affleck, y por el otro, los personajes de su novia y los policías: la justicia de una ley y la justicia de su aplicación. El personaje de Affleck no discute la unidad de ambos momentos, asunto al que sí entran los personajes de su novia y de los policías. De esa manera, si bien los policías no aclaran si la ley que deben cumplir es justa o injusta, sí reconocen que su aplicación es injusta, lo que se aplica para el personaje de Angie Gennaro. Esta interpretación los lleva a cometer actos que según ellos son justos, pues obtienen justicia a secas, lo que la aplicación de la ley es incapaz de obtener. En cambio, el personaje de C. Affleck no discute sobre la justicia de la aplicación de la ley. Para él, la unidad entre la ley y su aplicación es clara, y no solo se impone como justa, sino como un deber. Es decir, la justicia radica en el cumplimiento del deber. Estamos acostumbrados a pensar en términos de la responsabilidad de los actos ilícitos. Pero en este caso se trata de reflexionar también sobre la responsabilidad de los actos lícitos. Asumir las consecuencias de un acto ilícito está marcado en la ley. A cada delito le corresponde una pena. Pero ¿qué pasa si cumplimos con la ley? ¿Qué tipo de responsabilidad se genera? y, sí la hay, ¿cómo asumir esas consecuencias que pueden ser tan difíciles como las de una pena por un acto ilícito? Ahí radica, entre otras cosas, la falacia de aquellas que personas que queriendo obrar bien, no asumen la responsabilidad de su acto, escondiendo una interpretación abusiva de la ley o, una venganza personal. Coincidencias Hay por lo menos dos coincidencias que llaman la atención y que ponen en evidencia la actualidad del tema de la película y, al mismo tiempo, lo añejo ya. La primera de ellas es el parecido de la película de los hermanos Affleck con la película de Cleant Eastwood, Río místico (Mystic River). Quizás esto se deba a que ambas películas están basadas en dos novelas del mismo autor, Dennis Lehane: Mystic River (2001) y Gone, baby, gone (1998). La segunda, más dramática, es el parecido con el caso de la vida real de la pequeñita Madeleine McCann, secuestrada en Portugal y cuya una de las tesis de investigación de los servicios policiacos portugueses apunta hacia los mismos padres. Esta última coincidencia obligó a posponer el estreno de la película en el Reino Unido hasta el 18 de abril de 2008 (Illimité. Le Magazine des cinémas UGC, décembre 2007, n° 162, p. 34)

El cine es infinito

Una de las maravillas de vivir en Paris es la oferta cinematográfica. La cantidad de salas de cine es impresionante. Por supuesto, existen desde cadenas grandes como la UGC, MK2, Pathé o Gaumont, hasta salas privadas con muchos años ya (L’Arlequin, Le Cinéma des cinéastes o Le 13), pasando por los videoclubes gratuitos (Le Cinéma de la Maison de l’Argentine, Le Projecteur de l’Inégalité, etc.). Pues resulta que la Mouse & Cheese, Co., compró una credencial llamada UGC/MK2 Duo Illimité. Es un artilugio por el cual, mediando tan solo 35€ mensuales, dos personas (la que aparece en la fotografía de la credencial y un invitado) pueden entrar a todas las películas que desee en un día, una semana o un mes. Lo cual es simplemente de locos. Así, hemos tenido la oportunidad de ver una película diario, distinta, de por lo menos una decena de países. Nos dijimos que había que escribir algo al respecto y hemos decidido que cada semana (o cada que podamos, o cada que queramos) elegiremos una de entre ellas y la presentaremos en el blog. Sólo para darles un quemón, desde que compramos la dichosa tarjeta (hace un mes) hemos visto las siguientes películas: Filatures (Hong-Kong), It’s a free world (Inglaterra), Elizabeth, l’Âge d’Or (gringa), XXY (Argentina-Uruguay), Actrices (Francia), De l’autre côté (Turquía-Alemania), La graine et le mulet (Francia), Ce que mes yeux ont vu, le mystère Watteau (Francia), L’année où mes parents sont partis en vacances (Brasil), My blueberry nights (EUA), À la croissée des mondes : la boussole d’or (EUA), Il était une fois (EUA), L’amour au temps du choléra (EUA), Dancing Queens (Australia), Garage (Irlanda), Into the wild (EUA), Je suis un cyborg (Corea del Sur), Journal d’une jeune nord-coréenne (Corea del Norte), Luz silenciosa (México), Paranoid Park (EUA), más las que se nos hayan olvidado por lo pronto... De entre todas esas, hemos elegido reseñar en primer lugar, Gone baby gone, que encontrarán, invisibles y probablemente inexistentes lectores, en la nota siguiente.

jueves, 10 de enero de 2008

Normal, normal...

Desgraciadamente es normal, normal... Carmen Aristegui se va de W Radio. ¿Cuántos periodistas y medios de comunicación independientes hay o habido en México? Una de las cosas que me sorprendió cuando llegué a Francia, en plena campaña electoral, es que por lo menos la radio, no transmite publicidad electoral. En las calles de París se ve propaganda pero sólo en paneles especialmente instalados para tal fin. Desconozco la ley electoral francesa, pero supongo que la propaganda colocada fuera de estos paneles causa una multa o alguna sanción.
Digo todo esto porque al parecer, una de las facturas que le están cobrando a Aristegui es su apoyo a la reforma a la ley de medios de comunicación que les impide transmitir publicidad de los partidos políticos. Eso, y muchas cosas más. Las que le acumulen, le encuentren, le inventen...
Es un signo de los tiempos, diría el cura de mi primaria. Pero al final, normal, normal... Y aún escucho a algunos de mis amigos y conocidos decir que este tipo de cosas sólo sucederían en los gobiernos "populistas, de izquierda radical"... ¿Qué me dirán ahora? Que es normal, normal... Que esto no quiere decir nada... Que esto es un simple problema entre particulares... Que no hay nada ni nadie del gobierno envuelto en esto...
Normal, normal...
Por cierto, es curioso leer lo que todavía hoy, 10 de enero de 2008, se encuentra en la página de W, describiendo el programa "Hoy por hoy" (http://www.wradio.com.mx/staff.asp?id=13636, de donde también sacamos la foto, sin permiso ni de Calderón ni de ninguno de sus cuñados, ni de nadie de PRISA).
HOY X HOY Carmen Aristegui
. Informativo matutino conducido por Carmen Aristegui, una de las periodistas más reconocidas y respetadas de México, quien presenta de manera ágil y precisa el acontecer nacional e internacional. Entre sus colaboradores figuran José Antonio Crespo, Denisse Dresser y Lorenzo Meyer. La sección de deportes es presentada por Jorge Sánchez. Carmen Aristegui presenta también la reconocida sección El autor en sus propias palabras, donde escritores de México y el Mundo leen fragmentos de sus propias obras.
Carmen Aristegui Egresada de la UNAM de la carrera de Ciencias de la Comunicación. Conductora, comentarista y entrevistadora de programas de radio y televisión. Moderadora y conferencista de foros académicos y universitarios a nivel nacional. En colaboración con Javier Solórzano, condujo y dirigió la serie Círculo Rojo que se transmitió por Televisa. Conduce también el programa Primer Plano de Canal 11 y es articulista del periódico Reforma. Se incorporó al equipo de W Radio en enero de 2003.

martes, 8 de enero de 2008

Las imágenes pornográficas de nuestros tatarabuelos

He aquí la primera actualización, hipotéticos lectores... Hace poco publicamos un articulito sobre la exposición L'enfer dans la bibliothèque, pero lo habíamos hecho sin muchas imágenes. Y pues tratándose de literatura erótica y de pornografía, pues había mucho de lo primero y poco de lo segundo. Así que decidimos escanear y publicar algunas postales que venden a la salida de la exposición.
En las primeras dos imágenes se observan dos situaciones en las que un cura se ve bochornosamente implicado. Corresponden a las ilustraciones de la Historia de Don B..., portero de los cartujos, escrita por él mismo (Histoire de Dom B..., portier des chartreux, écrite par lui-même) de 1748. En la descripción de la postal leemos claramente que "A la izquierda, Saturnino descubre fortuitamente a su madre adoptiva, Antonia, con el padre Policarpo. A la derecha, Saturnino y Suzon son sorprendidos a su vez por Antonia y el padre Policarpo" Bien es sabida la ligereza con la que algunos sacerdotes se toman sus votos de castidad, y en este caso no es que sirvan como una suerte de denuncia. Tanto el autor como el ilustrador de la obra de Dom B... usan esas conocidísimas situaciones como pretexto para ilustrar una historia de alto contenido erótico. Abajo hay dos imágenes opuestas entre sí por varios motivos. La primera es obra de Suzuki Harunobu, fue realizada hacia 1769 y pertenece a una colección de 12 xilograbados polícromos de formato chuban. La segunda es anónima y ha sido titulada L'Arétin d'Augustin Carrache ou Recueil de postures érotiques d'après les genres à l'eau-forte par cet artiste célèbre, avec le texte explicatif des Sujets, y data de 1798.

Nosotros no...

Porque se nos olvidó, porque no quisimos, porque somos nuevos en esto, porque estamos en Francia, porque no estamos en México, porque es mitad de enero(y nos chupamos toda la beca ya), porque amanecimos crudos, porque el pan subió, porque la Aristegui se fue, porque todos los demás blogs si desean feliz año 2008...
Nosotros no

sábado, 5 de enero de 2008

No sólo de arroz vive el hombre III/III

Journal d'une jeune nord-coréenne. 2006, duración 1h 34mn, director : Jang In-Ak, con Jin-hee Ji, Yum Jung-ah , Mi-hyang Pak, Jin-mi Kim, Hak-cheol Kim Última parada de nuestro viaje por lejano y extraño oriente, pocas noticias llegan desde las lejanas tierras de Pyongyang. Salvo las que tienen que ver con posibles agresiones militares en la península, o la posibilidad de una catástrofe alimentaria, sólo recientemente, por lo menos aquí en Francia, una publicación hecha a partir de dibujos animados (una BD, en francés) había permitido echar un vistazo a la vida cotidiana de los habitantes de aquella nación. El resto de las noticias se reduce a anécdotas filtradas lentamente, sin autor y sin fecha, así como a relatos terribles relacionados con la megalomanía del líder comunista. Estas son algunas de las razones por las que esta película es considerada entre los especialistas y los cinéfilos uno de los eventos más importantes del año 2007 que recièn termina. Diario de una joven norcoreana es una rarísima pieza cinematográfica debido a su origen. Salida del desconocido pero, al parecer, no tan pequeño Festival Internacional de cine de Pyonyang, deja entrever, atisbar, adivinar o cualquier otro verbo parecido, la vida de una familia modelo norcoreana. Vayamos por partes. La historia es muy sencilla: se trata de la vida de una joven estudiante, Su-ryeon (Mi-hyang Pak), hija mayor de un matrimonio compuesto por el investigador científico San-myeong (Hak-cheol Kim) y la bibliotecaria Jeong Ran (Yeong-suk Kim). Junto con ellos, vive la hermana menor Su-ok (Jin-mi Kim), brillante futbolista en su escuela, y la abuela paterna. De hecho, en la casa que ocupan a las afueras de una gran ciudad, quizás Pyonyang, el padre de familia sólo va raramente, debiendo permanecer largas temporadas en la fábrica en la que su proyecto de investigación será aplicado. Por su parte, la madre, además de desempeñarse como bibliotecaria, limpiar la casa, cocinar, ocuparse de su suegra y de sus hijas, en las noches hace traducciones de libros que su esposo necesita en la investigación. La abuela se ocupa permanentemente de sus nietas, de cocinar golosinas y de dar consejos. La (insoportable) hija menor está obsesionada por el fútbol y por el próximo regreso de su padre. Finalmente, la hija mayor, protagonista de la historia, está en un momento crítico de su carrera académica, pues antes de terminar ese año de estudios debe decidir cuál profesión seguir. La tensión de la historia se establece entre la hija mayor y el padre científico ausente de su casa después de ya algunos años. Ella no puede soportar más la ausencia de su padre, y su desesperación se manifiesta en una aparentemente incomprensible rebeldía. No sólo uno de sus tíos se encarga de la parte afectiva que normalmente corresponden al padre, sino que en la escuela, otros compañeros se encuentran orgullosos de los logros de sus padres científicos y, por supuesto, presentes en sus casas al lado de sus familias. La situación se vuelve más "dramática" cuando la madre cae enferma y el padre se niega a visitarla antes de terminar con su trabajo.
Obviamente, la historia es un relato propagandístco de más de una hora. Los elogios al régimen comunista norcoreano son el argumento de la película. Al contrario de nuestras sociedades, el sacrificio del padre y de la familia siempre serán pocos para lograr el progreso del pueblo norcoreano. Desde que empieza la película (sin anuncios publicitarios al principio) somos transportados a una escenografía de hace treinta años, con colores pastel que producen un efecto extraño, como si todo estuviera hecho de plástico. Las situaciones son justificadas de la manera más simple posible. Fuera de su nacionalidad, esta película no tiene mucho que ofrecer. Una escena llamó poderosamente la atención. Cuando la joven protagonista busca a su padre para llevarlo al hospital donde está internada su madre, ésta lo encuentra trabajando en medio de los obreros. Más tarde, le dirá a su hermana menor que el trabajo de su padre es decepcionante, pues no es lo que piensa. Y pensar que el pensamiento de clase no es propio a los regímenes comunistas... Al parecer este es el primer filme norcoreano distribuido en algún país occidental. Hemos visitado algunas páginas de internet y no se encuentra gran información sobre ella. Sólo sabemos gracias a la Wikipedia que en Corea del Norte, pequeño país de 24 millones de habitantes, vendió más de ¡¡¡ocho millones de entradas!!!, es decir, ¡¡¡1 de cada 3 norcoreanos la han visto!!! ¡¡¡!!! (más los dos coreanos que a nuestra derecha, lloraban, no sabemos si de emoción o de horror.) El gran líder Kim-Jong Il tuvo, ¡qué alegría!, la gentileza de dar algunos consejos para la realización de esta película, lo que seguramente significó el éxito arrollador en las 500 pantallas existentes en todo aquel país. ¡¡¡Puf!!! ¡¡¡Un monumento a la moral revolucionaria!!!! Todas las fotografías las hemos bajado, sin permiso del gran líder, de diversos portales de internet.

jueves, 3 de enero de 2008

Le pupú...

Le temps nous égare Le temps nous étreint Le temps nous est gare Le temps nous est train - Jacques Prévert
L’art entre en gare au Grand Palais. Quand les trains et les gares inspirent l’art. [El arte entra a la estación en el Gran Palacio. Cuando los trenes y las estaciones inspiran el arte], Gran Palacio, abierto todos los días de 11h a 23h. 3€ tarifa completa, 1,5€ con descuento. Del 21 de diciembre de 2007 al 6 de enero de 2008, la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (Société Nationale de Chemins de Fer) de Francia, festeja sus 70 años con una exposición que, si algo tiene, es que es lúdica. Pese al inmenso tamaño el tiempo vuela, o mejor dicho, corre recorriéndola. No cuenta con un recorrido definido, lo que en realidad permite visitarla mejor pues diferentes “islotes” temáticos ofrecen diferentes puntos de vista de los trenes franceses. Uno de los puntos más atractivos, además de los precios (3€ tarifa completa, 1,50 con descuento) son las cuatro máquinas a las que el público puede montar tras una paciente espera de alrededor de una hora, y escuchar la explicación de un maquinista en activo. Se trata de cuatro trofeos de la ingeniera francesa: una locomotora de vapor 150 P13 de 1942 (en la imagen); una locomotora eléctrica BB 9004, que estableciera en 1955 el récord de 331 km/h; el TGV de primera generación, cuya silueta naranja estableciera el récord de 380 km/h el 26 de febrero de 1981, y la Nouvelle Automotrice Transilien (NAT), que será el nuevo orgullo a partir de 2009. A un lado del TGV de primera generación, un simulador recrea la jornada de abril de 2007 en la que la LGV (línea de gran velocidad) dejara frío al mundo con sus ¡¡¡570 kilómetros por hora o, si lo prefieren, 160 metros por segundo!!! Otra sección interesante es la que dedicaron a la publicidad de la SNCF. En ella se pueden descubrir pósters cuyos autores ostentan los sencillos nombres de Maurice Utrillo, Bernard Buffet, Fujita o Salvador Dalí. Es un placer ver las creaciones de este último, aunque ninguno otro autor tiene desperdicio, en las que se pueden adivinar miles de figuras que evocan a varias ciudades francesas. Por supuesto, Utrillo retrata su querido Montmartre para llamar la atención del turista sobre aquel rincón de París. En la siguiente imagen, pueden apreciar los pósters que Jaques Nathan-Garamond diseñara para promover los destinos de París y la región de Bretaña, y el de Bernard Villemot para los coches-cama. Al lado de esta sección, en una sala de cine construida para este evento se exhiben fragmentos de películas francesas grabados en estaciones o en trenes, lo que le da un toque verdaderamente nostálgico, si es que aún le hacía falta tras visitar las cabinas de las locomotoras. La exposición también sirve de pretexto para mostrar algunas otras manifestaciones artísticas. La fotografía, literatura, el teatro, la poesía, la música, la arquitectura, la moda y hasta el karaoke, han echado mano de este imaginario tan pintoresco. Tampoco se puede pasar por alto la sección dedicada a los niños con todo y un tren en el que se pueden montar para dar un paseo, una maqueta con trenes eléctricos y el personal de la SNCF, en uniforme revisando boletos, gritando salidas y cuidando el orden. La exposición está muy bien organizada: hay información desde la entrada y el descomunal tamaño del Gran Palacio permite que la multitud que la visita se disperse y no genere embotellamientos. Gracias al espacio para niños los otros niños de más de treinta, cuarenta y hasta setenta años pueden disfrutar de cuanto se ofrece a la vista y al tacto. Y por si esto no fuera poco el horario es extraordinario: de once de la mañana a once de la noche, sin interrupción. ¿Qué nos deja esta genial exposición? Queda claro que los trenes franceses son motivo de orgullo nacional. Basta ver la manera de presentar el último récord, o las placas en las locomotoras que impusieron alguno; parece animales disecados. Los trenes en Francia están íntimamente ligados con el desarrollo tecnológico, económico, social, etc., del país. Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, Francia inició su reconstrucción sabiendo que gran parte de su futuro se encontraba en los ferrocarriles. Hoy en día el gobierno francés sigue realizando grandes inversiones en investigaciones cuyos resultados se apliquen en mejoras para los trenes y las estaciones. Más allá de tendencias políticas, modas o concepciones urbanas, como lo muestran las secciones Design o Visions, buena parte de la historia europea no se entiende sin este monstruo de fierro. No nos queda otra que, al más puro estilo del siglo XIX, admirar desde México “el avance tecnológico de las naciones desarrolladas de Europa” y lamentarnos de nuestro ya inexistente y desaparecido desarrollo ferroviario.

Créditos de las fotos: El anuncio de la exposición lo hemos escaneado de una de las postales publicitarias que regala la SNCF en cualquier esquina de París. Los pósters de la SNCF han sido públicados en el catálogo L'Art des trains et des gares, Éditions Textuel/SNCF, 2007. El resto de las imágenes y el video fueron obtenidas, con consentimiento de los guardias de la exposición, por la Mouse & Cheese Co.