martes, 21 de octubre de 2008

Sopa de letras

Alain Le Ninèze, Sator. L'énigme du carré magique, Paris, Actes Sud, 2008, 250 pp.
Muchas veces, el problema de los libros son sus portadas. Me explico mejor: a diferencia de los libros que utilizo para estudiar y cuyo aspecto no me interesa tanto, cuando elijo uno para distraerme, su aspecto acapara mi atención y es lo que influye en mi elección. Este fue el caso de Sator. L'énigme du carré magique, de Alain Le Ninèze (éditions Acte Sud, 2008), pues la portada está muy bonita, (es un detalle del cuadro Una lectura de Homero, pintado en 1885 por Sir Lawrence Alma-Tadema).
Novelita policiaca situada en los albores de la cristiandad, Le Ninèze presenta una trama que podria ser interesante y que me recordó muchísimo mis lecturas de Arturo Pérez-Reverte. Sin embargo, la enjundia y la rapidez de los relatos revertianos se transforman aqui en largas reflexiones en forma de cartas. El argumento es el siguiente: Balbus Pisón, senador romano recientemente convertido al cristianismo, es denunciado ante el emperador Nerón y su vida depende de la emperatriz Popea. Esta le pone como condición descifrarle el sentido del cuadrado mágico Sator. Buscando la respuesta, Balbus escribe a su sobrino Lucio Albino, procurador en Judea, para que le ayude a descifrarlo. Poco a poco, el mediocre procurador se involucra en la investigacion y entra en contacto con personas que conocieron a Cristo o que fueron testigos de los hechos más importantes de su Pasión: Nestorio, secretario de Poncio Pilatos durante el juicio de Jesús; los hijos de José de Arimatea; un tal Petronius, supuesto soldado romano que traspasaría el costado de Jesús para comprobar su muerte; el "apóstol favorito", cuyo nombre solo sabemos que no necesariamente seria el de Juan, etc.
Al final del libro Le Ninèze agregó un "capítulo" donde hace referencia a la teoría semiótica de Umberto Eco. Lo justifica con el propio relato, pues el cuadrado mágico debe ser interpretado de diferentes maneras por los protagonistas. Este es un punto que no me convence. El autor se presenta como el transcriptor de un manuscrito que acaba de descubrir, las memorias de Lucio Albino. Pero en estas memorias, Le Ninèze no logra desprenderse de sus personajes. Jamás tuve la sensación de que uno de ellos era el que hablaba. Siempre tuve en mi cabeza a un hombre del siglo XXI hablando: si el lenguaje es sencillo, no es creible, pues en los diálogos solo se hacen referencias historicas tal como un profesor de historia lo haría hoy.
Quizás lo que más me disgustó del libro fue el final (ATENCIÓN, algunos detalles del final los voy a contar aquí. Si quieren leer el libro, sáltense al siguiente párrafo). De enigma, el cuadrado mágico conservó casi todo, porque nuestro héroe, Lucio Albino, no logra llegar a una conclusión contundente. Y la historia se queda como en el aire, sin compromiso por parte del autor (¿será que cree en las interpretaciones cabalísticas del cuadro que él mismo consigna?)
Al parecer, el cuadro mágico en cuestión sí existe y han sido encontradas especímenes en el mundo grecorromano. Hay copias desde Francia hasta Asia menor, pasando por la más célebre, en Pompeya. Lo misterioso del cuadro es el mensaje que aún no ha sido posible descifrar y se han formulado varias teorías al respecto. En cualquier caso, el mensaje se forma a partir de cinco palabras: SATOR (semillas), AREPO (reptar, traicionar), TENET (mantener), OPERA (las obras, el trabajo) y ROTAS (dar vuelta y por extensión, rueda). Así, diferentes mensajes son posibles, como "El sembrador (Dios) transporta las obras (de los hombres)". También se han encontrado interpretaciones alquímicas.
La disposición de las letras también permite pensar que se trataba de un mensaje escondido, pues la palabra TENET (mantener) se encuentra en el centro formando una cruz. Por si esto no fuera poco, el cuadro puede ser leido de derecha a izquierda, de izquierda a derechea, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba y en sentido bustrofedón (la primera línea de izquierda a derecha, la siguiente de derecha a izquierda y así sucesivamente). Por último, las letras del cuadro permiten formar la palabra PATER NOSTER (padre nuestro) y los acrósticos de Petrus (para Pedro, apóstol fundador de la iglesia romana), Tarsus (por Saulo de Tarso, el primer santo "propagandista" del cristianismo), así como referencias a la simbolización de alpha y omega (la primera y la última letra del alfabeto griego y que representan a Jesús como principio y fin del universo)
La imagen es un ejemplar encontrado en Oppède, Francia. Por cierto que, buscando una imagen para ilustrar esta publicación, me divertí bastante al encontrar interpretaciones milenaristas, satánicas, religiosas y hasta políticas (relacionadas con los atentados del 11 de septiembre). Si les interesa, hagan la prueba en el buscador de Google. Solo pídanle que busque SATOR.

sábado, 11 de octubre de 2008

Tilica y flaca es la calaca

No sabemos si alguien ya habia visto este video que nosotros acabamos de descubrir en Youtube. Es una animacion mexicana de 2001, con la intervencion de la ENORME Eugenia Leon cantando La Llorona y un equipo, tambien enorme, de animadores. Bue... un cortometraje muy divertido y con una gran calidad tecnica.

Dice Radinito que se le dedica a Yan Thomas, recientemente fallecido, como despedida à la mexicaine...

miércoles, 8 de octubre de 2008

Une chanson dans la tête.

Alguna vez mi papà ayudò con el montaje de unos quince años. Debio haber sido ya en México y tendrìa yo unos 14 años. Asì que bueno, él se animò por poner un tango. Recuerdo que la tonada era tan bella, que iba a todos los ensayos hasta el dìa de la presentaciòn. La alucinaba y una vez le dije a mi papà que querìa aprender a bailarlo, y asì me inicié con algunos pasos que ahora ya no recuerdo. Se me habìa olvidado lo tanto que me habìa gustado la dichosa pieza de tango, hasta que entré a trabajar a una compañìa de origen uruguayo a principios de 2006, donde le preguntaba a mi ex jefe si me podia afirmar que el tango era argentino, a lo que me respondio: "Mira vos, y sì, el tango, viste, el tango es argentino, pero escuchàme bien, el Tango Tango... el Tango Tango... ese... es del Uruguay". Desde entonces tengo la tonadita de nuevo en la cabeza. Hoy finalmente por azar di con la canciòn, se llama "La Cumparsita", escrita en 1917 por un uruguayo -por cierto- de nombre Gerardo Matos Rodrìguez.Comparto estos dos videos porque fueron los que màs me llamaron la atenciòn. El primero es de una patinadora que se llama Shae lynn Bourne, que se me hace muy expresiva en su performance. Y el sergundo es de un chico que al parecer no sòlo toca el piano, sino que ademàs toca el acordeòn y la guitarra. Me da la impresiòn, por algunos videos que vi de èl vistiendo pijama y completamente despeinado, de que si esta inspirado a media noche, se levanta y se ponte a tocar. http://fr.youtube.com/watch?v=1ZO8V0LQWeY http://fr.youtube.com/watch?v=T4HONz6D-s4 qué opinan??? les han gustado??

martes, 23 de septiembre de 2008

Yan Thomas por Emmanuele Conte

He aquí la nota escrita por Emmanuele Conte, profesor de la Universidad Roma Tre: Yan Thomas murió en París durante la noche del 10 y el 11 de septiembre. Yan Thomas murió en París durante la noche del 10 y el 11 de septiembre. Desde hacía tiempo sufría de problemas de salud, los que aguantaba con compostura, lamentándose algunas veces pues la fatiga le impedía dedicarse a sus estudios como hubiera querido En los últimos años, junto al sufrimiento físico, también las ocupaciones administrativas le habían robado tiempo para concluir los libros que tenía ya en el cajón después de años. De hecho, dirigía un doctorado sobre las Culturas Jurídicas Europeas que reunía en torno a la École des Hautes Études de París instituciones importantes de cuatro países europeos, y se ocupaba de la formación doctoral de jóvenes provenientes de doce naciones diversas, ocupados en una suerte de “grand tour” que en tres años los llevaría a vivir en tres grandes naciones europeas. Como cada año, debía trabajar con sus doctorandos durante una semana de estudios en Roma, y sin embargo, en el último momento debió cancelar su participación para someterse en París a la operación quirúrgica que no logró superar. Sus amigos y sus alumnos, reunidos en Roma, recibieron juntos la terrible noticia: la muerte de Yan Thomas se lleva para siempre a un estudioso de excepcional agudeza, pero también a un amigo y a un maestro insustituible. Yan era un hombre apasionado de sus estudios, es verdad, pero también de las personas –estudiantes o colegas- que trabajaban con él. Esta pasión profundamente humana, esta curiosidad por la inteligencia de los demás le conferían una personalidad magnética, de la cual permanecimos fascinados muchísimos de los que lo conocimos. A su alrededor tenía lugar el milagro de relacionar la historia del derecho con el centro de interés de tantas disciplinas diversas y lejanas entre ellas en la academia. Gracias a sus escritos y a sus seminarios, juristas y teóricos del derecho, filósofos y sociólogos, antropólogos e historiadores descubrían que el derecho y su historia fueron protagonistas de tiempo completo de la civilización occidental. Yan supo romper el aislamiento en el cual la historia del derecho vivió por décadas, supo salir de aquél “hortus conclusus” en el cual discutían, hace medio siglo, los maestros de nuestros maestros. El jardín de Yan nunca estuvo cerrado: fecundado por miles de semillas diversas veía crecer plantas híbridas, pero originales, resistentes y bellas. Nos quedan sus artículos, sus libros que publicó y aquellos que consignó a los editores y que esperamos leer pronto. Nos queda el entusiasmo que comunicó y el coraje de intentar nuevos caminos de la investigación. Pero hemos perdido para siempre su mirada penetrante, sus perfectas expresiones cortantes, su ironía, su pasión. Yan nos hará falta. Nos hará falta irremediablemente. Emmanuele Conte, 15 settembre 2008.

Yan Thomas par Emmanuele Conte

Voici l'article écrit par Emmanuele Conte, profeseur de l'Université Roma Tre, à propos de la disparition de Yan Thomas Yan Thomas è morto a Parigi nella notte fra il 10 e l’11 settembre Yan Thomas è morto a Parigi nella notte fra il 10 e l’11 settembre. Da qualche tempo era afflitto da problemi di salute, dei quali soffriva con compostezza, lamentandosi semmai qualche volta soltanto perché la fatica fisica gli impediva di dedicarsi agli studi come avrebbe voluto. Negli ultimi anni, oltre alla sofferenza fisica, anche un impegno amministrativo gli aveva sottratto tempo per concludere i libri che aveva già nel cassetto da anni. Dirigeva infatti un dottorato sulle Culture giuridiche europee che raccoglieva intorno all’Ecole des Hautes Etudes di Parigi istituzioni importanti di quattro Paesi europei, e si occupava della formazione dottorale di giovani provenienti da ben dodici nazioni diverse, impegnati in una sorta di “grand tour” che in tre anni li porterà a vivere in tre grandi nazioni europee. Come ogni anno, avrebbe dovuto lavorare con i suoi dottorandi durante una settimana di studi a Roma, e soltanto all’ultimo momento aveva dovuto cancellare la sua partecipazione per sottoporsi a Parigi all’operazione chirurgica che non è riuscito a superare. I suoi amici e i suoi allievi, riuniti a Roma, hanno dunque ricevuto insieme la terribile notizia: la morte di Yan Thomas ci toglie per sempre uno studioso di eccezionale acutezza, ma anche un amico e un maestro insostituibile. Yan era un uomo appassionato dei suoi studi, certo, ma anche delle persone – studenti o colleghi – che lavoravano con lui. Questa passione profondamente umana, questa curiosità per l’intelligenza altrui gli conferivano una personalità magnetica, dalla quale sono rimasti affascinati moltissimi di quelli che lo hanno conosciuto. Intorno a lui si verificava così il miracolo di riportare la storia del diritto al centro degli interessi di tante discipline diverse e lontane fra loro nell’accademia. Grazie ai suoi scritti e ai suoi seminari, giuristi e teorici del diritto; filosofi e sociologi; antropologi e storici scoprivano che il diritto e la sua storia sono protagonisti a pieno titolo della civiltà occidentale. Yan ha saputo rompere l’isolamento nel quale la storia del diritto ha vissuto per decenni, ha saputo uscire da quell’”hortus conclusus” di cui discutevano, mezzo secolo fa, i maestri dei nostri maestri. L’orto di Yan non è mai stato chiuso: fecondato da mille semi diversi vedeva crescere piante ibride, ma originali, resistenti, belle. Ci restano i suoi articoli, i libri che ha pubblicato e quelli che aveva consegnato agli editori e che speriamo di leggere presto. Ci resta l’entusiasmo che ci ha comunicato e il coraggio di tentare strade nuove della ricerca. Ma per sempre abbiamo perso il suo sguardo penetrante, le sue espressioni perfettamente tagliate, la sua ironia, la sua passione. Yan ci mancherà. Ci mancherà irrimediabilmente. Emmanuele Conte, 15 settembre 2008

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Yan Thomas segun sus amigos

Continuando con la desaparicion de Yan Thomas, he aqui el articulo publicado en Le Monde por Olivier Cayla, en memoria de nuestro querido profesor (disculpas por los errores ortograficos que me son imposibles de evitar en un teclado italiano al escribir en castellano): Director de estudios en la Ecole des hautes études en sciences sociales, Yan Thomas murio el 11 de septiembre, a la edad de 65 años, de un accidente post quirurgico. Nacido el 9 de febrero de 1943 en Alger, fue primero magistrado, después agregado cultural en la India, antes de convertirse en profesor agregado de Historia del derecho en la Universidad de Ruan, tras haber defendido una tesis de doctorado consagrada a la nocion de causa en el derecho romano. Fue a esta ultima disciplina a la que se consagro. Rapidamente fue reconocido internacionalmente como uno de los especialistas mas sabios del mundo romano. Pero su trabajo fue mas alla de un conocimiento intimo y erudito de una fuente antigua y medival del derecho occidental, incluso si su actividad como investigador, especialmente en la Escuela Francesa de Roma, le permitio descubrir textos capitales del corpus de derecho romano. Tanto en sus obras como en numerosos articulos, que en el seno de sus seminarios de la EHESS, en la que fue elegido profesor en 1989, impresionaba a lectores y oyentes por la profundidad historica, antropologica, filosofica y politica de las interpretaciones que realizaba de tales textos. Grande era su aptitud para ponerlas al servicio de la comprension y del pensamiento juridico contemporaneo y para responder a los cuestionamientos juridicos, pero también a los politicos y morales de hoy en dia. Yan Thomas rehuso tomar posicion sobre los contenidos de la politica normativa, como es caso frecuente entre los juristas (se debe estar a favor o en contra del aborto, la eutanasia, el matrimonio homosexual?, etc.). Su obra se afirma antes que nada, como un método de analisis de textos y de discursos, permitiendo comprender mejor cuales son las formas mentales especificas del razonamiento y del pensamiento juridico. Yan Thomas estaba profundamente convencido que existe una cultura especificamente juridica, una manera propia de actuar del jurista traduciendo la realidad en categorias propias al derecho, o mas exactamente construyendo un mundo juridico compuesto de elementos conceptuales ficticios elaborados por el arte del derecho. En un dialogo constante con otras disciplinas como la antropologia, la sociologia, la filosofia politica y moral, también se asomo a temas tan diversos como la filiacion, la ciudad, la soberania, la dignidad, el deseo, etc. En el seno del Centro de Estudios de Normas Juridicas de la EHESS, el cual fundo y dirigio, este encuentro entre el derecho y el resto de las ciencias sociales se actualizo enormemente. Asi se origino una comunidad siempre en crecimiento de investigadores franceses y extranjeros convencidos de la extrema fecundidad de un proceso intelectual que, en la persona de Yan Thomas, se asociaba al "estilo" eminentemente seductor, en el que el brio y la calidad expresiva, la exigencia intelectual, la pasion entusiasta disputaban su lugar a la modestia, a el hecho de escuchar al otro, al amor por la controversia, a la amabilidad. Fue de por si a la formacion de tal comunidad a la que se vinculo particularmente en los ultimos años, consagrando sus esfuerzos a la creacion y a la direccion de una muy rara formacion doctoral europea en historia, filosofia, antropologia y sociologia del derecho, que permite a los estudiantes originarios de todos los continente, aprender a construir su pensamiento en la confrontacion a intelectuales provenientes de culturas juridicas diferentes.

Yan Thomas par ses amis

En continuant avec la disparition de Yan Thomas, voici le texte écrit par Olivier Cayla, dans Le Monde, à la mémoire de notre cher professeur : Directeur d'études à l'Ecole des hautes études en sciences sociales, Yan Thomas est mort le 11 septembre, à l'âge de 65 ans, d'un accident post-opératoire. Né le 9 février 1943 à Alger, il avait d'abord été magistrat, puis attaché culturel en Inde, avant de devenir professeur agrégé d'histoire du droit à l'Université de Rouen, après avoir soutenu une thèse de doctorat consacrée à la notion de cause en droit romain. C'est à cette dernière discipline qu'il s'est alors consacré. Il avait vité été reconnu internationalement comme l'un des plus savants spécialistes du monde romain. Mais son travail est allé bien au-delà d'une connaissance intime et érudite d'une source antique et médiévale du droit occidental, même si son activité de recherche, notamment à l'Ecole française de Rome, a permis de découvrir des textes majeurs du corpus de droit romain. Aussi bien dans ses ouvrages et ses très nombreux articles qu'au sein de ses séminaires de l'Ecole des hautes études en sciences sociales (EHESS), où il a été élu en 1989, il frappait lecteurs ou auditeurs par la profondeur historique, anthropologique, philosophique et politique des interprétations qu'il dégageait de ces textes. Grande était son aptitude à les mettre au service de la compréhension de la pensée juridique contemporaine et à répondre aux questionnements juridiques, mais aussi politiques et moraux d'aujourd'hui. Yan Thomas s'est refusé à prendre position sur des contenus de politique normative, comme c'est trop souvent le cas chez les juristes (faut-il être pour ou contre l'avortement, l'euthanasie, le mariage homosexuel ?, etc.). Son oeuvre s'affirme avant tout comme une méthode d'analyse des textes et des discours, permettant de mieux comprendre quelles sont les formes mentales spécifiques du raisonnement et de la pensée juridique. Yan Thomas était intimement convaincu qu'il existe une culture spécifiquement juridique, une façon particulière du juriste d'agir sur le monde en le traduisant dans les catégories propres du droit, ou plus exactement en construisant un monde juridique composé d'éléments conceptuels fictionnels élaborés par l'art du droit. Dans un dialogue constant avec d'autres disciplines comme l'anthropologie, la sociologie, la philosophie politique et morale, il a ainsi éclairé des sujets aussi divers que la filiation, la cité, la souveraineté, la dignité, l'aveu, etc. Au sein du Centre d'étude des normes juridiques de l'EHESS, dont il a été le fondateur et le directeur, cette rencontre entre le droit et les autres sciences sociales s'est fortement actualisée. Elle a ainsi donné naissance à une communauté sans cesse croissante de chercheurs français et étrangers convaincus de l'extrême fécondité d'une démarche intellectuelle qui, dans la personne de Yan Thomas, s'associait à un "style" éminemment séduisant, où le brio et la qualité de l'expression, l'exigence intellectuelle, la passion enthousiaste le disputaient à la modestie, à l'écoute d'autrui, à l'amour pour la controverse, à la gentillesse. C'est d'ailleurs à la formation d'une telle communauté qu'il s'est plus particulièrement attaché ces dernières années, en consacrant ses efforts à la création et à la direction d'une très rare formation doctorale européenne en histoire, philosophie, anthropologie et sociologie du droit, qui permet à des étudiants provenant de tous les continents d'apprendre à construire leur pensée dans la confrontation à des intellectuels issus de cultures juridiques différentes.

martes, 16 de septiembre de 2008

Discusiones improbables

Es la cuarta vez que vengo a Roma. Yan Thomas falleció en París víctima de su ya largo mal cardiaco. La noticia nos tomó a todos por sorpresa el jueves 11 por la mañana. Yan Thomas había expirado la noche anterior. De alguna manera lo presentimos desde que llegamos a la universidad Roma Tre. Extrañamente Emanuele Conte no estaba a tiempo en la sala de conferencias. Tampoco estaba ningún otro de los profesores (y más cercanos amigos): Paolo Napoli, Jacques Chiffoleau, Marie-Angèle Heremitte o Reiner Kiesow. Sólo encontramos en el salón a Wim Decock, nuestro colega belga. Algo en nuestro subconsciente nos alertó y media hora después la terrible noticia fue confirmada por Emanuele Conte a quien nunca hubiera imaginado que la voz se le quebraría. Yan Thomas nos dejó. Nadie lo hubiera imaginado. Todos suponíamos que, como en las últimas cuatro operaciones en sólo tres meses, se repondría sorprendentemente rápido y se pondría a trabajar de inmediato. Más o menos esa fue la historia de sus operaciones. La primera reacción, lógica, fue de proponer abreviar el programa de la escuela de verano. Después, reflexionando mejor, todos estuvimos de acuerdo en pensar que el mejor homenaje a Yan Thomas sería el de continuar trabajando, pues su vida fue esa: trabajar. Yan Thomas fue un gran escritor francés. Sus trabajos se conocieron no sólo en Francia, sino en todo el mundo. Su vida era la academia, el trabajo. Era una impresionante fuente de conocimiento y de energía. Incluso, en los momentos más delicados de salud, no podía contenerse y partía rumbo a su oficina, en el boulevard Raspail. Hemos perdido a un hombre sabio, alegre y sobre todo, generoso. Un hombre que, en el esfuerzo, no conocía límites. No exigía de los demás esas vacías frivolidades que el medio académico tanto aprecia y en las que tanto tiempo desperdicia: sencillo, directo, ágil, Yan Thomas era un hombre renacentista. De todo era curioso y todo le interesaba. Uno de sus últimos alumnos, Pierre Thévenin, escribió en memoria suya un texto breve que lo describe muy bien. Este texto se leyó en la ceremonia de su cremación en el cementerio del padre Lachaise, en París, hoy 15 de septiembre de 2008: Esta mañana en Roma, cerca de la basílica de San Pablo, un funcionario del ejército, recientemente llegado desde Taiwán, presenta a un antropólogo escocés un estudio de la personalidad jurídica según el derecho francés. Un filólogo de Turingia escucha la explicación de un bailarín argentino sobre los mecanismos de la persecución husita en la Bohemia bajomedieval. Un soñador francés se esfuerza por convencer a un economista estonio de leer a Kant a través de las glosas boloñesas del derecho bizantino. Esos jóvenes nunca hubieran sostenido tan improbables discusiones sin la obstinación barroca de su maestro Yan Thomas. Éste encontraba gran placer sometiéndolos a todo el repertorio canónico de tortura. Incluso la intensificaba proclamando con la más desconcertante mala fe que tal era su deber como profesor. Pero para orquestar tales sesiones, había empleado todo su esfuerzo en el probablemente más descabellado proyecto de la administración europea. Forzando, con la ayuda de sus colaboradores, a un puñado de instituciones nacionales de investigación a construir un doctorado común, distribuyó raciones de migraña por la mitad de Europa. Quizás esperaba que, al fin, podría exhibir, a su leal saber y entender, esas técnicas jurídicas a las que había dedicado lo mejor de su vida y de su reflexión. Debía soportar tales esfuerzos para que, en Roma, pudieran tener lugar las discusiones de esa mañana. Debía soportarlas para que encontraran cabida las tentativas exigentes de conflagración de erudición y de provocación recíproca de saberes, de países, de lenguas y de tiempos. Yan Thomas sobresalia en abrr atmósferas de pensamiento singulares, proyectando en ellas a sus estudiantes que se resistían. Rodeaba a todo aquél que llamaba querido amigo con una atención tan completa y tan inusual que se le había terminado por llamar, a él, jurista de la filiación, papá Yan. Algunos quizás penaban por disculparle su feroz humor o sus llamados compulsivos a la excelencia. Pero pocos olvidarán su manera única y en el fondo tan generosa de compartir el placer y de inspirar la pasión de los descubrimientos del pensamiento. Su repentina desaparición, en el momento mismo en el que comenzaba la segunda sesión de esos encuentros a los cuales les reconocía tanto valor, deja en nosotros un cruel vacío. Repentinamente, también hace evidente ante nuestros ojos hasta qué punto estaban inspirados por él. Libros, homenajes aparecerán de Buenos Aires a Taipei para rendirle tributo. Lo esencial ahora es que, esta mañana en Roma, continúe trabajando. Los becarios Marie Curie del doctorado europeo son: Stefanie Günthner (Alemania), Sebastián Provvidente (Argentina), Wim Decock (Bélgica), Eliardo Teles (Brasil), Magda Schusterova (República Checa), Rodrigo Míguez (Chile), Hent Kalmo (Estonia), Jussi Saalila (Finlandia), Charles de Froment, Marianne Saracco, Pierre Thevenin (Francia), Silvia Falconieri, Francesca Ferrari, Stefania Gialdroni (Italia), Pablo Avilés Flores (México), Florian Schmidt-Gabain (Suiza), Tzung-Mou Wu (Taiwán).

Des discussions improbables

C’est la quatrième fois que je viens à Rome. Yan Thomas est décédé à Paris, à cause de sa déjà longue maladie cardiaque. Cette mauvaise nouvelle nous à pris par surprise pendant le matin du jeudi dernier, 11 septembre. Yan Thomas était décédé la veille. D’une certaine manière, on en a pressentie le fait dès notre arrivée à l’université Roma Tre. Bizarrement, Emanuele Conte n’étais pas ponctuel dans la salle de conférences. Non plus les autres professeurs (et ses plus proches amis) : Paolo Napoli, Jacques Chiffoleau, Marie-Angèle Hermitte ni Reiner Kiesow. On a juste trouvé Wim Decock, notre collègue belge. Le subconscient nous a alerté y une demie heure plus tard, la terrible nouvelle était confirmée par Emanuele Conte en personne, à qui je n’aurais jamais imaginé écouter d’une voix tremblante. Yan Thomas nous a quitté. Personne n’aurait jamais songé. On a tous supposé que, comme dans les dernières quatre opérations dans le délais de trois mois, il se remettrais rapidement et toute suite il retournais au boulot. À peu près cela était l’histoire de ses convalescences. La première réaction, logique, était de proposer l’abréviation du programme de travail de l’école d’été. Après, mieux réfléchissant, on a tous était d’accord en lui faire un hommage en travaillant, puisque sa vie était cela : le travail. Yan Thomas était un grand écrivain français. Ses travaux on était connus ailleurs la France. Sa vie était l’académie, le travail. Il était une impressionnante source de sagesse et d’énergie. Dans le moments les plus délicats pour sa santé il ne pouvait s’empêcher de partir pour son bureau, dans le boulevard Raspail. On a tous perdu un homme sage, gai et sur tout, généreux. Un homme que, dans l’effort, ne connaissait des limites. Il n’exigeait des autres ces vides frivolités par lesquelles le monde de l’académie raffole et dans lesquelles perd tant de temps : simple, direct, agil, Yan Thomas était un homme de la Renaissance. De tout était curieux et tout l’intéressait. Pour le commémorer, un de ses derniers élèves, Pierre Thévenin, a écrit un texte bref qui le décrit assez bien. Ce texte a été lu pendant la cérémonie de sa crémation au cimetière du Père Lachaise à Paris, le jourd’hui, 15 septembre 2008 : A Rome, près de la basilique San Paolo, un fonctionnaire fraîchement débarqué de l'armée de Taïwan présente ce matin à un anthropologue écossais une étude de la personnalité juridique en droit français. Pour un philologue de Tübingen, un danseur argentin détaille les mécanismes de la persécution du hussisme dans la Bohème du bas Moyen Âge. Un rêveur français s'escrime à convaincre un économiste estonien de lire Kant à travers les gloses bolonaises au droit byzantin. Jamais ces jeunes gens ne seraient tombés dans d'aussi improbables discussions sans l'obstination baroque de leur maître Yan Thomas. Celui-ci trouvait bien son plaisir à les y soumettre à toutes les gammes canoniques de torture. Il le redoublait même en clamant avec la plus consternante mauvaise foi que c'était là son devoir de professeur. Mais il avait aussi pour orchestrer ces séances lancé toutes ses forces dans le projet peut-être le plus fou et le plus compliqué de l'histoire de l'administration européenne. En forçant avec ses collaborateurs une poignée d'institutions nationales de recherche à construire un doctorat commun, il aura distribué une volée de migraines à la moitié de l'Europe. C'est peut-être qu'il entendait enfin plier à son bon vouloir ces techniques juridiques dont il avait passé le plus clair de sa vie à méditer la nature. Il fallait bien consentir ces efforts pour que puissent se tenir à Rome les discussions de ce matin. Il le fallait pour qu'y trouvent un lieu des tentatives si exigeantes de conflagration des éruditions et de provocation réciproque des savoirs, des pays, des langues et des temps. Yan Thomas excellait à ouvrir des atmosphères de pensée singulières, et à y projeter ses étudiants à leur corps défendant. Il entourait chacun de ceux qu'il appelait cher ami d'une attention si entière et si rare qu'on avait fini, lui le juriste de la filiation, par le baptiser papa Yan. Certains peinaient peut-être à lui passer ses humeurs féroces ou ses appels compulsifs à l'excellence. Mais peu oublieront sa façon si unique et au fond si généreuse de partager le plaisir et d'inspirer la passion des trouvailles de pensée. Sa disparition soudaine, au moment même où commençait la seconde cession de ces rencontres auxquelles il accordait tant de prix, laisse pour nous un vide cruel. Elle fait aussi sauter soudainement à nos yeux combien son esprit imprègne encore leur formule. Des livres, des hommages viendront lui faire honneur de Buenos Aires à Taïpei. L'essentiel est qu'il demeure bien ce matin à Rome au travail. Les boursiers Marie Curie du doctorat européen sont : Stefanie Günthner (Allemagne), Sebastián Provvidente (Argentine), Wim Decock (Belgique), Eliardo Teles (Brésil), Rodrigo Míguez (Chili), Hent Kalmo (Estonie), Juss Saalilla (Finlande), Charles de Froment, Marianne Saracco, Pierre Thevenin (France), Silvia Falconieri, Francesca Ferrari, Stefania Gialdroni (Italie), Pablo Avilés Flores (Mexique), Florian Schmidt-Gabain (Suisse), Tzung-Mou Wu (Taiwan), Magda Schusterova (République Tchèque).

viernes, 5 de septiembre de 2008

El cartero llama tres veces, ...y mi abuela concluye

La primera diferencia que sale entre el proceso francés de privatización del correo, y el proceso mexicano de privatización del petróleo, es el anuncio claro de la intención gubernamental por privatizar la empresa. El gobierno francés, a través del presidente de La Poste, anunció un plan, con cronología y todo. Fue el primero en hacerlo para que los sindicatos pudieran expresarse al respecto. No hubo mensajes con doble interpretación, ni desdichos, ni sorpresas, ni partidos "comodín". En segundo lugar, el acuerdo entre los sindicatos. Por lo menos cinco sindicatos están llamando a manifestarse el próximo 23 de septiembre y también, los cinco en bloque, están buscando el apoyo necesario en la Asamblea Nacional. En tercer lugar, aunque no hayan dicho nada al respecto, el gobierno francés tampoco ha deslegitimado el referéndum, lo que en términos políticos implica su acuerdo. El procedimiento está previsto en la Constitución y los cinco sindicatos, con la ayuda de otros organismos (como el mismo periódico Libération), están llamando a realizar el referéndum. En fin, el reconocimiento de la utilidad pública de la empresa. El correo francés, a diferencia del mexicano, cumple con variadísimas funciones, otras que sólo entregar cartas y, siempre comparándolos, goza de mucha mejor salud que el nuestro. Miles de asuntos son tratados vía postal, desde pagos (incluso existen opciones de pago enviando por correo los números de la tarjeta de crédito, NIP incluido) hasta paquetes llegan a tiempo y con toda confidencialidad. En algunas comunidades francesas el correo es la empresa más grande del lugar y el lugar que ocupa en el imaginario popular no es para ignorarse. Un punto en común sí tienen estos dos procesos: la desorganización del partido de izquierda más importante del país (el PS en Francia, el PRD en México) para dar una respuesta clara y oportuna. Embebidos en la sucesión al interior del partido (que dejará François Hollande), su ex esposa y ex candidata presidencial Ségolène Royal, el actual alcalde de París Bertrand Delanoë y otras figuras menos relevantes, están en plena rebatinga de lo que el “hiper presidente” Sarkozy (a quien más de uno diagnosticó Déficit de Atención) les dejó el año electoral pasado.